La Cámara de las sospechas

La justicia en la Argentina, lamentablemente está entre las instituciones más sospechadas de corrupción, solo superada por las asociaciones sindicales y los políticos. Este duro resultado viene sin variantes desde hace más de 20 años y tal vez eso explique en parte la situación social de quienes habitamos este hermoso suelo americano, rico en recursos naturales, pero que no logra despegar como un país del primer mundo.

Dentro de ese universo, sospechado, es muy llamativo como se maneja la justicia laboral, la cual en teoría debería en principio estar en un plano neutral respecto de las causas judiciales y ante la duda primar el principio de “indubio pro trabajador”, ya que es innegable que los empleadores y especialmente las empresas, llevan una enorme ventaja por sobre el trabajador a la hora de los juicios laborales, un rubro donde los estudios dedicados a la representación de empresas se han vuelto millonarios.

Pero en mi experiencia periodística, puedo afirmar sin equivocación y con total convicción, que el derecho laboral no tiene buenos representantes entre los abogados dedicados a él, salvo algunas excepciones. Aún hoy en día, existen ciertos privilegios para “algunos” y más de un escollo para muchos al litigar en la justicia laboral. Si bien esto es así en casi toda la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal, voy a limitarme en esta ocasión a ocuparme de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, ya que es muy curioso, como ante las publicaciones de varios medios sobre posibles hechos de corrupción que involucran a miembros de la misma, no se haya producido ningún tipo de pronunciamiento o toma de medidas para investigar y resolver en consecuencia la responsabilidades administrativas y judiciales de los funcionarios infieles. Más aún, cuando es evidente, que en la causa Daniel Atilio Yoan C/ Atlas Copco Argentina S.A. por despido Expte. Nº 3598/08, se han configurado por parte de la demandada todas las tretas legales y no tan legales posibles para demorar el pago de la sentencia, y a pesar de ello, de las pruebas demostrando temeridad, injurias y un total desconocimiento de las reglas principales del derecho, la causa sigue durmiendo el sueño de los justos.

Las presentaciones del abogado de la demandada Copco, el Dr. Santiago Miguel Fernández Caride (T-41; F-508) ha a mi criterio personal, demostrado lo negativo que puede ser un hombre de leyes para el sistema judicial, dilatando la causa con presentaciones que no resisten el menor análisis jurídico por el poco fundamente jurídico de las mismas y por otro de los pilares del derecho, la falta de congruencia y en algunos la falta de coherencia. Consultados distintos profesionales especialistas en derecho laboral, no dudaron en considerar como extemporánea la presentación sobre un hecho nuevo, que despojado de la pompa literaria que lo acompaña, no hace más que reconocer su propia torpeza (la de la demandada) al no advertir un error que tuvieron oportunidad de enmendar en varias oportunidades antes de finalizar el trámite ante la IGJ. “Nadie puede alegar en su defensa, su propia torpeza”…reza un viejo refrán jurídico.

En la causa mencionada, a pesar como ya lo mencionamos del interés periodístico, no se ha hecho nada por demostrar que la justicia no admite ni presiones, ni tentaciones, no se ha resuelto la presentación del hecho nuevo en el que el abogado de la demandada, el Dr. Caride, intenta forzar una traslado a la demandante, que solo debe ratificar parte del contenido de su demanda, fundamento reforzado por el procesamiento firme de los involucrados en la maniobra en la IGJ, algo que no admite análisis, ni discusión en el fuero laboral y que ha sido ratificado el proceso por la Cámara Federal. Resta también confirmar la recusación contra el Dr. Luis Alberto Catardo, Juez de Cámara (Sala VIII) y Leonardo Gabriel Bloise, Secretario de Cámara (Sala III).

Ayer, el Honorable Senado de la Nación, aprobó la designación de varios jueces, entre ellos, jueces del fuero laboral, tal vez ahora, llegue el momento, de que los jueces designados, le den a la Cámara Laboral ese aire de renovación que tanto necesita, las subrogaciones, siempre son un problema para quienes deben administrar justicia, que lo terminan padeciendo los que recurren a ella, no es lo mismo defender un juzgado propio y sus causas, que un ámbito distinto.

Fuentes tribunalicias le confiaron a nuestro medio, que para muchos lo mejor que podría pasar hoy en día es que la causa desaparezca, algo que no deja de causar incomodidad en uno como ciudadano y periodista, de pensar que a lo engorroso y largo del proceso, uno también deba sumar, el extravío del expediente, aunque prefiero creer en las palabras del Dr. Bloise en cuanto el expediente se encontraba a buen resguardo y solo era posible acceder al mismo, previa entrevista y autorización de él.

La Justicia parece que además de ciego, a veces también tiene olor a Ostkaka (no piense mal, es una torta de queso sueca).

 

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

2 comentarios de “La Cámara de las sospechas

  1. Ay, Marcelo, lamento desilusionarte, pero…
    «el Honorable Senado de la Nación, aprobó la designación de varios jueces, (…) tal vez ahora, llegue el momento, de que los jueces designados, le den a la Cámara Laboral ese aire de renovación que tanto necesita».
    No te equivoques. Los nombrados son muchos de ellos perejiles de Moyano, Recalde y Piumato (sin ir más lejos: la esposa de Recalde; la amiga de Moyano que quedó 12 en el concurso y Diana Conti de un plumazo la llevó a 5; el que corrigió los exámenes que le permitieron a la esposa de Piumato ser jueza, y siguen las firmas).
    Esos tipos no vienen a renovar nada. De hecho, Piumato recomienda por escrito a una jueza diciendo «estamos seguros que fallará a favor de los trabajadores». Eso es impresentable.
    Como vos decís, se precisa neutralidad respecto de las causas judiciales y ante la duda primar el principio de “indubio pro trabajador”. Eso sí.
    Pero jueces que van a avalar las tropelías de Moyano y Piumato, ya eso es otra cosa…

  2. Muchas gracias Juan Roman por tu comentario, es cierto que muchos jueces responden no solo a Moyano y Piumato, dos personajes que le han hecho mucho daño no solo al sindicalismo, sino también a los trbajadores, y a la justicia. Pero todos los jueces que hoy tenemos tienen su dependencia, es una utopía creer en una independencia total. Mi deseo en la nota es que por lo menos estos jueces nuevos con sus fallos demuestren que pueden también tener momentos de potable admiistración de justicia. Y si no cumplen allí estaremos los que no nos quedamos callados, para reclamar que se cumpla la Ley.
    Saludos y éxitos.

    Marcelo Ricardo Hawrylciw

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