Juicio oral a conocido músico y coach de famosos

  Lo acusan del abuso de una alumna que al momento del hecho tenía 15 años, la sentencia se conocería la primer semana de julio.

Fue entrenador de Liz Solari cuando la bailarina y modelo interpretó a “Barbie”. Y en su rol de músico y arreglador de comedias musicales participó en “Drácula”, “Calígula”, “El Jorobado de París” y “Las mil y una noches”, entre otras destacadas piezas teatrales. Pero todos estos logros ahora peligran por una denuncia de abuso sexual que le hizo una de sus alumnas, cuando la chica tenía 15 años.

El protagonista de este viaje sin escalas del glamour a la pesadilla es Gabriel Giangrante (49), director de coros y conocido músico, docente y arreglador. Comenzó a ser juzgado esta semana en el Tribunal Oral 25 de Capital Federal, a cargo de Carlos Argeo Binda, Rodolfo Bustos Lambert, y Rodolfo Gustavo Goerner. Y la acusación, impulsada por el fiscal Horacio Michero, es tan extensa como grave : abuso sexual con acceso carnal agravado por ser encargado de la educación de la víctima, en concurso ideal con corrupción de menores agravado. La pena que corresponde para semejantes cargos es de 8 a 20 años de prisión .

El fallo se conocería en la primera semana de julio, luego de la declaración de unos 30 testigos .

Giangrante llegó libre al juicio oral porque la Justicia consideró que siempre estuvo a derecho y que no hay indicios de que podría fugarse. Igual, los jueces le trabaron embargo por 20.000 pesos.

Cuando se dio a conocer la acusación en exclusiva, en marzo de 2009, el profesor dijo que era “inocente” y se defendió: “Todo es una farsa. No entiendo tanta saña.

Esa chica tenía problemas, acaso haya hecho esto para buscar la atención familiar ”.

El primer día de debate oral el profesor que tuvo a su cargocoros polifónicos como el de La Matanza y el Juvenil Don Bosco, reiteró sus dichos ante lo jueces e insistió: “Todo es un invento” .

La causa contra Giangrante fue iniciada en 2008 y le llevó al fiscal Aldo De la fuente un año de investigación antes de acusarlo “por el delito de corrupción de menores –porque interfiere en el desarrollo psicosexual de la víctima– agravado, por haber sido encargado de la educación de la menor”, explicó.

La Fiscalía tomó como pruebas fundamentales para esa acusación, su pericia psicológica y el relato de joven en la Cámara Gesell, esa doble habitación especialmente acondicionada para que en un ambiente el menor desarrolle su conducta sin ser perturbado. Vidrio espejado mediante, en la sala contigua especialistas lo observan y analizan si surgen indicios de abuso .

Según el expediente, la chica de 15 años destacó allí un hecho presuntamente ocurrido en agosto o setiembre de 2007 en un departamento de Flores, donde el docente la habría forzado a tener sexo .

“Me abrazaba y un día empezó a darme besos y me tocaba… Un día, al regresar de un coro, me llevó a un cuarto de departamento o un hotel , y me obligó a practicarle sexo oral”, denunció.

Para los peritos forenses, el relato de la chica resultó “coherente , compatible con la categoría de verosimilitud, con estructura lógica”, y le observaron “síntomas fóbicos, de angustia y frustración”.

Respecto a si los síntomas de bulimia que habría sufrido la joven habrían podido llevarla a fabular el ataque, la pericia lo negó con argumentos como el siguiente: “Un trastorno alimenticio no es causal ni generador de fantasías de victimización sexual ”.

La chica, que hoy tiene 18 años, declaró en el primer día del juicio. Y por momentos interrumpió su relato porque se quebró .

En esa declaración reiteró lo que le había dicho a la Fiscalía en la denuncia inicial. “Era la alumna preferida… Un día en mi casa subió a mi pieza, se sentó en mi cama y me dio un beso en la boca. Yo no le dije nada. Empezó a ir cuando estaba sola a casa y me daba besos y un día me sacó la ropa . El hacía y yo no sabia qué decirle. Me tocaba por todos lados”, narró la joven.

El juicio deparó una imprevista sorpresa: un testimonio que habla de otro ataque. Gianfrante podría recuperar algo de alivio recién el martes, cuando declaren sus testigos.

Otra acusación de abuso

Después de la declaración de la presunta víctima, en la segunda jornada del juicio declararon su madre, su abuelo –que era conocido de la familia del docente–, una tía de Priscila, quien fue la primera a quien la menor le contó todo lo sucedido con Giangrante, y algunas de sus compañeras de colegio.

Entre estos testigos surgió uno que complicaría más al acusado: la madre de otra chica integrante de un coro dirigido por Giangrante dijo que a su hija le pasó algo similar a lo de la denunciante.

La mujer no quería revelar lo que había pasado con su hija, pero fue convocada como testigo y no tuvo más remedio que hablar. Pero su declaración no se difundió.

El juicio continuará este lunes con la declaración de los siete peritos psicólogos que intervinieron en la causa. El martes será el turno de los testigos propuestos por la defensa entre ellos Marisol Otero Ramos, actual coach del programa de TV “Cantando por un Sueño”.

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