Afirman que se usa el doble que en países vecinos. Los equipos se instalarán gratis los dos primeros años.

El Gobierno planea reducir niveles de consumo de agua, los que considera “irracionales”, por estar entre los más altos del mundo. Para esto, se implementarán medidores en casa vivienda para evitar el consumo masivo.

Estadísticas que maneja la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación revelan que, en Capital y el Gran Buenos Aires, cada usuario gasta un promedio de 336 litros de agua al día. Esto supera el promedio nacional (que es de 317 litros) y representa casi el doble de lo consumido en Uruguay (158), Chile (168) y Brasil (164). Además, la marca local prácticamente triplica los registros de países como México (92), Colombia (113) y Perú (122).

En AySA, la prestadora del servicio, miden a su vez que el consumo promedio de los hogares de su área de cobertura oscila entre los 58 y 64 metros cúbicos por bimestre. O sea, cerca de 1.000 litros diarios por vivienda. Consumos que tienden a elevarse en las casas, en las superficies más grandes y en los municipios de Zona Norte.

Los promedios impresionan si se considera que los usos cotidianos más comunes son tirar la cadena (16 litros), lavar los platos (30 litros), ducharse (100 litros) o usar el lavarropas (100 litros). El problema, señalan, es que también se gasta demasiado en acciones como lavar autos, llenar piletas, “baldear” y regar, al tiempo que no se reparan incontables pérdidas y goteras.

Para evitar el consumo excesivo, se ideó un megaplán para instalar medidores y “generalizar” esa forma de cobro, por la que se paga un cargo fijo y uno variable según la cantidad de litros consumidos.

Como primer paso, Recursos Hídricos aprobó un proyecto de AySA que prevé cambiar de régimen, en forma gratuita y obligatoria, al 100% de los usuarios no residenciales (como comercios y oficinas) en sólo tres años, según un cronograma de obras definido por la empresa.

Para los hogares, en tanto, el plan aprobado ya preveía cuadruplicar el ritmo de instalaciones este año: más de 2.000 nuevos medidores, contra los 500 que se venían sumando. Pero el Gobierno, el mes pasado, le ordenó a AySA que antes de junio reformule ese capítulo con metas más ambiciosas.

Para los hogares el cambio será optativo. Apuntan a que primero lo pidan los clientes con casas grandes y muy bajo consumo, que hoy pagan facturas pesadas y se sienten perjudicados por la tarifa plana. En edificios, en tanto, habrá un solo medidor y al consorcio le llegará una sola factura que deberá repartirse entre los copropietarios. En todos los casos, los equipos se instalarán gratis durante los dos primeros años.

La otra pata del plan, señalan en el Gobierno, será cambiar “a fines de este año” el actual sistema tarifario “para que el sistema medido realmente premie al que hace un uso racional, algo que hoy no sucede”.

Con el cambio, apuntan a que los porteños comiencen a cuidar más el recurso, al menos en los niveles más moderados que hace rato se registran en el interior. En Córdoba, la segunda ciudad más poblada del país, el consumo diario por habitante es 20% menor.