Hugo Rubén Icazati el impresentable abogado del Sanatorio Berazategui

Cuando los medios fueron a entrevistas al abogado del Sanatorio Berazategui por las denuncias de mala praxis, presentaron a un abogado que se presentó como Hugo Rubén Icazati, de quien no tenía referencias salvo algún caso mediático anterior, que no necesitaba de un erudito del derecho.

Las excusas y aclaraciones que el abogado brindó en A24 al periodista Paulo Vilouta me despertaron curiosidad porque además de demostrar carecer de «cintura» para hablar en los medios, sus conceptos jurídicos evidenciaban un desconocimiento de la jurisprudencia y una interpretación personal de dudosa entidad.

En todo momento aclaró que no defiende a los médicos, pero ante las observaciones del periodista respecto a la «burrada médica» de amputar la pierna equivocada, su opinión fue que tal vez no fue un error y que se trato de una acción correcta al tener que decidir sobre su salud, además de ridículo el argumento, el resultado final fue la muerte de la paciente lo que por sí solo evidencia que no fue correcta la amputación ni el procedimiento médico.

El abogado tiene poco para mostrar como profesional, pero si hay algo que no quedan dudas es que tiene vocación por estar en los medios, la forma más cómoda es la de representar a quien acusa, así supo ser demandante de por ejemplo Marixa Balli y el ex jugador Ariel Ortega, ahora en la posición de defensor las cosas son distintas y sus declaraciones lejos de ayudar a la imagen del Sanatorio Berazategui deja más sospechas que certezas.

Al flojo argumento jurídico donde ni siquiera supo despegar al Sanatorio Berazategui de los reclamos al asegurar él, que la responsabilidad es civil, no penal, se suma el mal gusto de sus publicaciones en redes sociales donde suele desprestigiar a las mujeres con publicaciones de mal gusto, como considerar graciosas acciones que son delitos, un impresentable total, lo curioso que entre sus amistades existan mujeres que supuestamente se ocupan de temas como la violencia de género y la el asesoramiento de mujeres, una sociedad incoherente sin dudas.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *