Héctor Villagra, «ni chicha, ni limonada»

P1430231Por estos días, en la más pura teoría formal, podemos decir que Héctor Villagra, es concejal en el partido de Avellaneda, a pesar de haber vivido siempre en San Vicente, y que es el secretario general de la delegación de la UOCRA Lanús-Avellaneda, a pesar de que ambos partidos del sur del conurbano bonaerense se encuentran atestados de obras en las que no se realizan los controles mínimos por parte del sindicato.

Las denuncias no paran de empresarios y contratistas que denuncian ser visitados por emisarios del sindicato para «cobrarles» la colaboración para no supervisar las obras y además frenas cualquier reclamo.

El video que acompaña la nota, demuestra la poco seriedad de Villagra en el recinto, se ríe mientras el concejal Ramón Leiva describe su pedido de informes por una obra en construcción que no presenta ningún cartel visible de obra, y los trabajadores de la misma cumplen sus funciones sin que cumplan con los requisitos mínimos de seguridad. Entendemos desde el Multimedios El Sindical, que lejos de estar tan contento, el concejal, debería preocuparse por sus representados, muchos de los cuales llevan meses en la puerta de la sede de la UOCRA en la localidad de Sarandí, esperando «que a dedo, les den un trabajo». Curiosamente se encuentran a muchos obreros de la construcción que no viven el partido, pero a los que se les asignan obras.

Como concejal, Villagra ha demostrado ser casi una especie de maqueta o playmobil, discursos carentes de todo sustento, apreciaciones y opiniones personales de alguien que no brilla en lo intelectual, nos dan un panorama de quién es Héctor Villagra, eso sí, el tipo se sostiene en su conducta reprochable de llevar a su «patota» porque por su aspecto y vocabulario no los define como guardaespaldas.

Las obras que nuestro medio ya ha recorrido tienen un común denominador, no se cumplen las normas obligatorias de seguridad y Villagra como titular de la UOCRA, no hace nada al respecto.

Quienes lo conocen, dejan deslizar que el tipo está muy tranquilo a pesar de todo lo que se ve y conoce, fanfarronea con una amistad fuerte entre él y el ministro de Trabajo Bonaerense Cuartango y de ser socio en varios emprendimientos con el intendente Jorge Ferraresi, entonces, así, con una pata en cada puerto, Villagra sigue apostando como si estuviera en el Bingo de Avellaneda, con la diferencia que en el sindicalismo y la política, él no depende de la suerte, sino que depende de algo que hace muy bien desde hace años, NEGOCIOS.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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