Gustavo Grabia ¿cómplice tácito de la mafia del fútbol?

El periodista deportivo Gustavo Grabia, encontró en su trabajo periodístico una veta muy poco explotada por otros de su sector y es el jugar al «yo sé más de lo que digo o publico».

Son muchos los periodistas deportivos, que sin ser brillantes han sabido capitalizar su silencio sobre el «mundillo corrupto» que existe en los clubes de fútbol, un mundo del que las pocas causas judiciales que prosperaron demostraron viven muchos de los que interactúan en los grandes clubes.

Curiosamente, en un país donde las redes denuncian de todo y a todos, el gran negocio del fútbol goza de una inentendible impunidad.

El fallecido Julio Grondona, se llevó a la tumba no solo el mapa local del negocio del fútbol, sino que garantizo la impunidad de su participación y de su entorno muchos de los cuales no resistirían la sencilla investigación de indagar en el crecimiento de sus patrimonios.

Grabia cuando es entrevistado suele generar reacciones porque es evidente que su silencio y sus dichos son tendenciosos y no siempre reales, lo que hace sospechar que los mismos tienen un interés personal que lo beneficie en direccionar para ensuciar o salvar según lo conveniente.

Oportunamente defenestró a Patricia Bullrich a quien acusó de convocarlo para trabajar en el tema de la seguridad en el fútbol, con la excusa de terminar con los barras en las canchas, reveló que lo llamaron desde el Gobierno para pedirle asesoramiento, y a pesar de la información que brindó, aplicaron el derecho de admisión de una manera vergonzosa.

La ministra de Seguridad eligió dos veces mal: la primera vez por el sustento jurídico para aplicar el derecho de admisión, y la segunda fue el momento de celebrar la «eficacia» de su programa.

El error número dos no sorprende, ya que la funcionaria muestra su desesperación por mostrar su «buena gestión», pero el primero revela claramente que la seguridad en espectáculos deportivos está en manos de gente bastante incapaz.

La critica es real, compartida, pero sesgada, ya que quien tanto dice conocer los entramados de las barras, no debería ignorar que los «negocios» de los barras no requieren de su presencia en las canchas, con lo cual limitar su ingreso, es una payasada donde el gobierno vende humo y los barras simulan dolor por no ver a su equipo, la realidad es que los barras no son más que simples delincuentes que por dinero no tienen problemas en tranzar con barras de otros clubes, el negocio ante todo.

Es tan grande el negocio del fútbol, que se mezcla todo, policías, fiscales, jueces, empresarios, periodistas y políticos, para de estar forma garantizar impunidad.

La falta de análisis de gran parte de la sociedad y la poca memoria, hacen que los hechos se olviden rápidamente y que nada cambie, cada sector mencionado tiene su «quintita» y eso no lo quieren perder.

Cuando el fin de semana Grabia presentó su libro en la mesa de Mirtha Legrand, donde estaba invitada la diputada Elisa Carrió, defensora de las instituciones y combatiente de la corrupción ajena, ante una pregunta aseguró que el gobierno provincial de Vidal es el único que hizo algo para combatir las barras, una declaración aceptable en un ciudadano que consume y se informa por los medios, pero no de alguien que se jacta de ser el que más conoce a los barras, porque los grandes clubes y algunos con fuerte presencia en los barrios, siguen siendo un espacio para el negocio de delincuentes.

Otro que pifio el sus dichos demostrando ser un encubridor de hechos delictivos en el fútbol fue Fantino, cuando días pasados hablaba de su AMIGO Marcelo London, alguien que la justicia lo investigó varias veces por vínculos con barras de Boca, incluso con prófugos y tampoco estimo Fantino desconoce los enfrentamientos entre este y José Beraldi, donde se acusaban de corruptos y otras yerbas.

Tan ridículo parece que el gobierno pretenda ir a fondo en la lucha contra las mafias del fútbol, que el segundo de Patricia Bullrich terminó salpicado por el FIFA Gate, cuando luego del arresto de su hermano Alejandro Burzaco, Eugenio Burzaco segundo del Ministerio de Seguridad de la Nación, resultaba ser Co Director de una de las empresas de su hermano en la mira de la justicia de los EEUU por lavado de activos entre otros.

De acuerdo a una investigación realizada por Christian Sanz de Mendoza Post, el socio de Burzaco fue el causante de que se cayera la compra a Israel de 4 lanchas por 49 millones de dólares y un Sistema de Vigilancia de fronteras por 35 millones de dolares al solicitarle una coima a la Embajada de ese país.

Según lo relatado por el periodista, existió “Un pedido de coimas por parte de un alto funcionario que responde a las órdenes de Eugenio Burzaco, secretario de esa cartera. El susodicho es Juan Patricio Furlong, (..) quien canalizó el cohecho a través de la Embajada de Israel. Ello provocó una queja formal ante la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. En una reunión que se produjo hace unos días, los diplomáticos le refirieron a la funcionaria que ellos no pagan coimas”. Furlong entregó su renuncia el 25 de octubre de 2018.

Eugenio fue el encargado de juntar el dinero para pagar la fianza de su hermano Alejandro en Estados Unidos. Para eso, realizó una colecta entre la familia y amigos. Su socio, Andy Freire, le prestó u$s 50 mil, pero no fue la única persona que colaboró con la polla, ya que el actual número 2 del Ministerio de Seguridad logró juntar casi u$s 4 millones que se sumaron a los más de u$s 15 millones en acciones de Torneos y Competencias que lograron completar los u$s 20 millones solicitados por la jueza Scanlon. Este pago le permitió a Alejandro  ser monitoreado con un adminículo electrónico y obtener la prisión domiciliaria hasta la fecha del juicio que se está llevando a cabo ahora en Nueva York y que investiga el supuesto pago de coimas por cerca de u$s 150 millones a la CONMEBOL y a la FIFA de parte de Torneos y Competencias, para asegurar acceso a los derechos comerciales y televisivos de torneos de fútbol.

El tema es extenso y atraviesa a muchos de los protagonistas de las noticias nacionales, el caso más llamativo de «protección mediática» es el del Fiscal Federal Carlos Stornelli que pudo cumplir funciones incompatibles con sus funciones sin que nadie diga una sola palabra, como cuando fue jefe de seguridad del Club Boca Juniors, en momentos que su barra era investigada por múltiples delitos graves, muchos de competencia federal sin que renunciara a su cargo público, para luego pasar a ser Ministro de Seguridad Bonaerense junto a otro fiscal federal, donde hicieron una gestión para el olvido, hay mucho para desarrollar, los fraudes en gastos de construcciones con algunos gremios involucrados, pero eso los libros de los que «saben» no lo dicen. Mi duda es ¿cuánto vale tu silencio?

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *