Francia: Ante la falta de acción de la justicia, un padre se vuelve justiciero

André-Bamberski-y-la-foto-dAndré Bamberski, de 75 años, contable jubilado en Toulouse, y Dieter Krombach, cardiólogo alemán de 74, condenado en Baviera por abuso de menores, se conocieron en Marruecos a mediados de los años 70. No lo sabían entonces, pero aquella relación terminó precipitando una tragedia amorosa.

La esposa de Bamberski se dejó seducir por Krombach. Y la aventura marroquí acabó en ruptura. Ella se marchó a Alemania con el doctor Krombach. y André Bamberski se quedó solo: su ya ex mujer se llevó a la hija de ambos, Kalinka, de corta edad.

Roto su matrimonio, Bamberski siguió viendo a su hija durante algunos años, hasta que estalló el asunto que hoy conmociona en un laberinto de emociones, asuntos judiciales y políticas. El 10 de julio de 1982, Kalinka fue hallada muerta en el domicilio del segundo esposo de su madre, su padrastro alemán.

Bamberski sospechó lo peor y llegó muy pronto a una convicción que la justicia francesa confirmó años más tarde: el hombre que le robó a su esposa había asesinado a su hija, tras violarla. Ciudadano francés, Bamberski presentó una querella criminal en Francia contra Dieter Krombach, ciudadano alemán, residente en Lindau, Baviera.

Las justicias de Alemania y Francia siguieron su curso, paralelo, sin llegar a encontrarse, jamás. La justicia alemana enterró el caso con relativa rapidez, en 1986. La justicia francesa remoloneó durante años. Las presiones diplomáticas y la complejidad del caso evitaron el proceso deseado por el padre de la adolescente violada y asesinada.
Bamberski siguió presentando demandas, interpelando a la opinión pública. Tras más de una década de lucha tenaz, en 1995, Bamberski recibió la esperada noticia: el Tribunal de Apelación de París condenó a Krombach en rebeldía (ausente) por violación y agresiones que causaron la muerte de Kalinka.

Pese a esa condena, la justicia alemana negó la extradición del doctor porque en sus tribunales el caso había sido archivado, lo que llevó a Bamberski a dedicar su vida a buscar la forma de vengarse del que considera el asesino de su hija.

«Desde hace 30 años he dedicado mi existencia a esta búsqueda, sacrificando mi vida profesional y personal», aseguró.

Temeroso de que el delito prescribiera en Francia, algo que ocurrirá en 2015, Bamberski confesó haber contratado a alguien para que secuestrara a Krombach y lo entregara a la justicia gala.

El fin de semana, el «padre coraje» llamó al tribunal de Mulhouse para decir que el médico se encontraba, amordazado y esposado, en las proximidades de su sede.

Krombach fue encontrado en la mañana del domingo con visibles señales de violencia, por lo que fue trasladado a un hospital, donde se le notificó su detención provisional.

Sus abogados pidieron su liberación alegando que su condena quedó anulada por una sentencia de 2001 del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que dictaminó que el médico no había tenido un proceso justo en Francia.

En cuanto a Bamberski, tras su confesión fue puesto en libertad condicional y se enfrenta a una pena de hasta diez años de cárcel.

«Lo asumo. He logrado lo que quería. El asesino de mi hija será juzgado», aseguró el hombre, dispuesto a convertirse en un «símbolo» si su «combate» sirve para «llamar la atención sobre las disfunciones de la justicia».

A partir de ahora se abre un debate sobre la situación jurídica de Krombach en Francia.

Estrasburgo dictaminó que el médico alemán no había tenido un proceso justo porque en aquellos años en los juicios en rebeldía los acusados no tenían derecho a estar representados por un abogado.

Desde entonces, la legislación francesa ha cambiado y establece que los condenados en rebeldía son vueltos a juzgar cuando caen en manos de la justicia.

En Alemania, la actuación de Bamberski no ha gustado a las autoridades y la ministra bávara de Justicia, Beate Merk, ha considerado «inaceptable que algunos se tomen la justicia por su mano con el pretexto de que no están de acuerdo con los tribunales nacionales».

Mientras, los germanos buscan a los autores materiales del secuestro y todas las pistas apuntan a hombres de nacionalidad rusa y francesa, según medios galos.

Un comentario de “Francia: Ante la falta de acción de la justicia, un padre se vuelve justiciero

  1. Hola.
    Buenisimo lo que hizo Bamberski, este verdadero hombre, y lo que mas me sorprende y tambien me enorgullece de él es que no lo mato, habiendo tenido la posibilidad de descuartizarlo milimetro por milimetro, prefirio entregarlo a la «justicia» así y todo imperfecta como es.

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