En juicio por la memoria testigo relató los primeros momentos de vida de Victoria Donda

«Pesó tres kilos y medio y era muy chillona, pero no recuerdo la fecha», dijo Lidia Vieyra, una sobreviviente de la ESMA en el juicio ante el Tribunal Oral Federal 5 por delitos de lesa humanidad cometidos en ese centro de detención. «Después del nacimiento vino el prefecto Héctor Febres y se la llevó».

Lidia Vieyra, una sobreviviente de la ESMA que tiene parentesco político con el dictador Emilio Massera, relató el nacimiento en ese centro de detención ilegal de la ahora diputada nacional Victoria Donda.

«Pesó tres kilos y medio y era muy chillona, pero no recuerdo la fecha», evocó para recordar que madre y asistentes en el parto le hicieron a la recién nacida un pequeño orificio en la oreja «por donde le pasamos un hilo azul» para identificarla en el caso, finalmente concretado, que fueran separadas.

La audiencia de tuvo una gran emotividad por el relato del nacimiento y la preocupación de la madre desaparecida, Hilda Pérez de Donda, por el destino de su bebé, que hizo llorar a la propia Victoria, presente en la sala.

En este juicio ante el Tribunal Oral Federal 5 (TOF5) están siendo juzgados 18 represores, entre ellos el propio tío de la ahora diputada nacional, el ex capitán de la marina Adolfo Miguel Donda, hermano de su padre, que terminó apropiándose de la beba.

«Después del nacimiento vino el (fallecido) prefecto Héctor Febres y se la llevó», relató la sobreviviente, a la que Victoria llamó en todo momento «tía».

Lidia Vieyra es pariente de la mujer del ex dictador Eduardo Emilio Massera, con quien comparte el mismo apellido, pero en su testimonio la mujer reveló que éste ordenó «que le hicieran lo que le hacen a todos».

Evocó que lo primero que le preguntaron los miembros del grupo de tareas que la secuestró fue por ese parentesco diciéndole: «¿así que vos sos sobrina de Massera?».

«Estuve treinta y tres años, seis meses y cuatro días esperando para verles la cara y hoy no están aquí», dijo en referencia a dos de sus captores, a los que identificó como Julio Coronel y Alberto Gonzáles, juzgados ahora en este mismo proceso.

Respecto de Massera, aseguró haberlo visto en la ESMA con su uniforme de gala blanco en la navidad de 1977, y de haber mantenido una conversación con la dirigente montonera Norma Arrostito, a quien públicamente se daba por muerta en un enfrentamiento.

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