El Lujanero, el verdadero capo del juego en Buenos Aires

 crx-10dw8aa2_kh Pocas veces empiezo una nota haciendo una digresión, este es uno de esos casos. Lo que pasó en las últimas 24 horas respecto de lo que provocó un mensaje que tuiteé, lo amerita.

Me han llamado una decena de personas, algunos conocidos y otros supuestos “amigos”. Todos ellos para advertirme por mi seguridad, solo por decir que iba a contar los detalles de “El Lujanero”, el verdadero capo del juego clandestino en la provincia de Buenos Aires.

Me dijeron que me cuide, que era un tipo pesado, que iba a buscarme y matarme, etc. A su vez, apretaron a tres de mis fuentes de información —una de ellas ni siquiera me ayudó en esta nota— para que se desdijeran respecto de lo que supuestamente me habían dicho. Insisto en un punto: solo lo tuiteé.

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Dicho esto, empezaré por el contexto de esta nota: refiere al pasado domingo, cuando fue detenido Adrián Almaraz, supuesto “jefe” del juego clandestino en el Conurbano.

Cuando vi la noticia, admito que me sorprendí. No tanto por el hecho en sí, sino más bien por el hecho de que lo tildaran como el “capo” de las apuestas ilegales. Para quienes hemos investigado el tópico de los juegos de azar, nada más lejos de la realidad.

Mucho antes que Almaraz, aparecen varios nombres de personas que sí controlan la parte ilegal de ese negocio. A la cabeza de ellos, está Roberto Laffont, el célebre “Lujanero”. Se trata de un hombre tan poderoso como peligroso. Un verdadero intocable por la protección que recibe por parte de la política y la policía bonaerense.

Su nombre cobró celebridad en el año 2003, luego de que su hijo Facundo fuera secuestrado y debiera pagar 245 mil pesos para que lo liberaran. No se trató de un hecho de inseguridad más, sino de un mensaje personal.

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Mucho antes que eso, en 1998, un juez de La Plata se animó a detenerlo, luego de acusarlo de manejar el juego clandestino. Ya en esos días manejaba un ejército de 1.600 levantadores de apuestas que recaudaban hasta 200.000 pesos por día. Ello, a través de organizaciones montadas en Corrientes, Río IV y una docena de localidades bonaerenses.

Pronto, Laffont recuperó la libertad. Como se dijo, es un hombre bien protegido. ¿De qué otra manera podría estar libre un hombre de tales antecedentes? ¿Cómo es posible que Almaraz esté detenido pero no así el Lujanero?

Ya en el año 98 diario La Nación lo describió con gran pericia: “En el submundo de la quiniela clandestina, en los hipódromos y en las comisarías, a lo largo y lo ancho de la provincia de Buenos Aires, todos habían oído hablar de El Lujanero”. ¿Tan protegido está que nadie lo demora siquiera? La respuesta es obvia.

El propio Almaraz admitió que en el juego clandestino resulta «obligado coimear a la Policía bonaerense» y admitió que los uniformados lo visitaban «una vez por mes» a retirar sobres con dinero.

«No voy a dar nombres, pero esto lo saben todos: a la Policía se le da algún ‘arreglo'», reconoció el hombre al que le allanaron su domicilio en la zona oeste, donde funcionaba una agencia de juego clandestino.

Más claro, echarle agua.

La pata política

Luego del secuestro de su hijo, Laffont —a quien también se lo conoce como “El enano”— se llamó a silencio y hoy suele decir que está retirado de todo, como si ello lo exculpara de los delitos que ha cometido a lo largo de su vida.

No obstante, ello no es verdad: sigue levantando apuestas de quiniela, fútbol e hípicas en un departamento de la calle Lavalle 607, más específicamente en el 4to piso.

A su vez, es dueño de cuatro agencias hípicas, en Mercedes, Morón, Moreno y Bahía Blanca. Pero no es todo: el Lujanero tiene su propio lugar, el Club Español, donde muchos referentes de la política suelen ir a jugar al póker. Oportunamente, lo hacía el “valijero K” Leonardo Fariña.

Allí también solía recalar el hoy intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, a la sazón exmarido de la gobernadora María Eugenia Vidal, junto con su mano derecha, Diego Martín Llaneza y “El Gordo” Quino Duyhailo, hijo del dueño de los lugares emblemáticos de la zona oeste: el bingo Morón y el boliche Eros.

Cuando supo de la redacción de esta nota, Tagliaferro hizo llamar a quien escribe estas líneas para desligarse de Laffont y asegurar que no lo conoce. Ello es falso: no solo iba a jugar a las cartas a su “club”, sino que además tiene un vínculo permanente con el Lujanero a través de Llaneza.

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Este último no solo es su “mano derecha”, sino también su cajero. ¿El intendente de Morón desconoce los vínculos entre Laffont y Llaneza? ¿También negará Tagliaferro sus “negocios” con la presidenta del Concejo Deliberante de Morón, Natalín Faravelli y el secretario de gobierno, Carlos “Charly” Rebagliati?

En fin, nadie desconoce que Llaneza es el “cajero” del mandatario moronense. Tampoco que es el “jugador oficial” del Lujanero y el nexo del grupo mencionado para con este último.

A su vez, Llaneza es la figura clave de la financiación de las campañas de Tagliaferro en la poderosa primera sección electoral. Se trata de  aquella que conforma el conurbano norte y oeste e incluye a Morón y Luján, no casualmente zona explotada por Laffont.

Otra vez… ¿insistirá Tagliaferro conocer al Lujanero? ¿Se animará siquiera a reconocer que armó junto a Llaneza media docena de empresas con un “modus operandi” similar al del escándalo Niembro?

Una de ellas es Survet SA, creada el 5 de septiembre de 2007. Su objeto social está relacionado a la construcción “de viviendas, de edificios en general, de oficinas, de cocheras y demás edificaciones de cualquier naturaleza ya sea en obras de carácter público o privado”.

Otra de las firmas es Compañía General de Eventos SA, creada el 17 de noviembre de 2006, dedicada a la “organización, gestión, promoción y difusión de todo tipo de actividades y eventos”.

Kids On Line SA es otra de las sociedades, creada el 5 de julio de 2006, está abocada a la organización y desarrollo de encuestas, “mediciones, investigaciones, proyectos relacionadas con productos, campañas y servicios para niños”.

La firma Rudolf Goebels SA es otra de las firmas, creada sugestivamente en la misma fecha —el 5 de julio de 2006—, abocada a la “concreción de préstamos con o sin garantía, a corto o largo plazo, otorgamiento de garantías a favor de terceros, aportes de capitales a empresas o sociedades existentes o a constituirse”.

Colofón

Queda claro que el Lujanero tiene aceitados contactos políticos y policiales. No son nuevos, sino que vienen de la época en que el entonces senador Horacio Román era el mandamás del peronismo bonaerense.

Quien heredó ese poder fue su ex “mano derecha”, Juan Horacio “Juanchi” Zabaleta, hoy intendente del Municipio de Hurlingham.

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Esa protección perdura a través de los años. Baste mencionar que en marzo de 2012, el ex vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto se reunió con El Lujanero en el marco de una negociación para permitir la instalación de tragamonedas en las agencias de turf. ¿No sabía acaso el segundo de Scioli con quién se reunía?

Como sea, está claro que Laffont se mueve como pez en el agua. Siquiera los medios de comunicación se animan a mencionarlo, aún cuando todo el mundo sabe quién es y cómo maneja el juego ilegal, lavado de dinero mediante.

Es un hombre inescrupuloso, temido, que no tiene límites a la hora de advertir a quienes lo investigan. Como se dijo, hizo lo propio para con este cronista.

En estas horas, al finalizar la presente nota, uno siente lo mismo que alguna vez describió el gran maestro de periodistas, Ryszard Kapuscinsk: “Éstos son los únicos momentos en que siento la soledad verdadera: cuando uno se enfrenta a la violencia impune”.

 

Por Christian Sanz

Fuente: Periódico Tribuna

 

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