El Gobierno de la Provincia debe más de $ 150 millones a colegios en subvenciones

Daniel-Scioli-y-Nora-de-LucíaEl problema radica en la redistribución originada por los sucesivos cambios en el sistema educativo. Más de 100 colegios de bajos recursos están en esta situación, que impacta sobre el valor de las cuotas y la calidad educativa, pese a contar con un tercio del presupuesto provincial; siendo la provincia que más gasta en educación de todo el país.

El Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires, entidad dirigida por la cuestionada Sra. Ministra Nora de Lucía, no solo debe lidiar con las paritarias docentes para garantizar el correcto funcionamiento del sistema educativo. Al día de la fecha, adeuda además más de $ 150 millones en concepto de subvenciones a un centenar de colegios privados; la mayoría de ellos de bajos recursos y que contienen a niños y adolescentes de clase media-baja.

En la Provincia de Buenos Aires un tercio del presupuesto total está destinado a la educación; aproximadamente 7.000 millones de pesos. Pero de ese enorme presupuesto, el 93,5% está acaparado por las escuelas públicas; un despropósito si se tiene en cuenta que ellas contienen a sólo el 60% de los alumnos. A las privadas, que reciben a un 40% del total de alumnos (pero con niveles de deserción mucho menores, por lo que egresan a mayor cantidad con estudios completos), sólo se destina el 6,5% del presupuesto educativo. Y con el agregado que de esa cifra, un porcentaje indeterminado se deriva a los jardines municipales.

Ese mínimo presupuestario es repartido entre los colegios privados en forma de subvenciones para el dictado de los contenidos mínimos programáticos. Esto contempla únicamente el sueldo de los docentes abocados a estas tareas. Pero todo lo que refiere a docentes de materias extra programáticas, personal no docente, personal de mantenimiento e infraestructura debe ser solventado por el mismo colegio; incidiendo en costo de sus respectivas cuotas.

Y no todos los colegios poseen ese 100% de subvención. Es aquí donde las los criterios dejan de ser del todo claros y están muchas veces supeditados a cuestiones políticas. A ello se suma otra problemática: desde el año 2010 el Ministerio de Educación provincial no está cumpliendo con las subvenciones acordadas. El motivo del incumplimiento radica en los sucesivos cambios que se dieron en el sistema educativo. Primero, con la Ley Federal de Educación (1995), la primaria deja de tener siete años y es reemplazada por tres ciclos de tres años para completar 9; y la secundaria es reemplazada por el Polimodal de 3 años. Los colegios que poseían ambas modalidades no tuvieron mayores inconvenientes en adaptarse, pero aquellos que dictaban únicamente primaria o secundaria debieron adaptarse a brindar tres ciclos de la EGB o resignar un año (en el caso de los primarios) o agregar el tercer ciclo de la mencionada modalidad para no resignar dos años (en el caso de los secundarios). Y en 2007, con la vuelta de las Primarias y Secundarias Básicas de seis años cada una, los colegios debieron volver a reestructurarse. Muchos realizaron las inversiones necesarias para ampliar su cobertura, pero las subvenciones por los cursos agregados jamás llegaron.

Todo ello toma relevancia cuando se repara en el dato que el 40% de los alumnos están en el sistema privado. Y el principal motivo obedece al estado deficitario de la educación pública provincial, que provoca que muchas familias de bajos recursos hagan un esfuerzo para enviar a sus hijos a escuelas privadas: “Por suerte la oferta de colegios privadas es extensa y hay algunos que, con mucho esfuerzo mediante, nos permiten enviar a nuestros hijos allí. Con mi mujer estamos más tranquilos que nuestros hijos vayan a un colegio privado porque además de tener un título que les garantiza la posibilidad de ingresar a la universidad, allí están mejor contenidos en cuanto a lo social, tienen una oferta de actividades mayor y están menos expuestos a la inseguridad que se manifiesta incluso dentro de las aulas” asegura Juan Rubén Gómez, portero que envía a sus hijos a un colegio privado.

La problemática también incide en el cuerpo docente: “En los colegios privados uno tiene en primera instancia la garantía que sabe cuándo va a dar clases y no está condicionado por las disputas salariales que se dan en el sector público. Además, uno cuenta con la infraestructura adecuada para el desarrollo de su labor y con mayores medidas de seguridad. Y un tema no menor es la diversidad de contenidos que ofrecen las escuelas privadas, que abre las posibilidades a mayor cantidad de docentes y a la formación especializada, que garantiza mejores herramientas al alumno para su desarrollo posterior” comenta Horacio Giordano, Profesor de Educación Física.

“Nosotros abrimos como colegio primario en 1994. En 1995, tuvimos que extendernos a la EGB completa y llegamos a tener los nueve años subvencionados. Con la reforma del 2007 fuimos agregando los últimos tres años de la Secundaria Básica pero sólo en 2010 recibimos la subvención de los últimos dos años que nos corresponde, pese a que nuestra cuota está fijada en función de la misma; por lo cual estamos en números rojos. A la fecha el Estado nos adeuda $ 1,5 millones y hay un centenar de colegios en la misma situación. Y esto considerando que en el caso de los privados, la subvención es sólo para un curso por año. En la medida que aumenta la demanda y debemos abrir nuevos cursos, los costos se nos incrementan aún más” agrega Marcelo Cabrera, Director y Propietario del Instituto Manuel Dorrego de Barrio Obligado (Bella Vista), el cual tiene una subvención del 60% y una cuota de $ 550 mensuales.

 

Lic. Juan Pablo Mantecón

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