Sin dudas que el grave incidente protagonizado por Eduardo Vázquez y Wanda Taddei ha vuelto a dividir las posiciones entre quienes siguen ciegamente al grupo “Callajeros” y los que los detestan por su participación en la masacre de “Cromañón” y la impunidad que les dió la pro ahora absolución.

Los medios, con este hecho han tenido y tienen material para rato donde se discuten cuestiones tales como, la personalidad de la pareja, los engaños, el carácter violento de él, los celos de ella, las adicciones de ambos, los testimonios de amigos, peritos y el abogado del baterista el Dr. Manuel Gutiérrez entre otros tantos.

Cada parte a dado sus explicaciones y la causa judicial, he terminado teniendo una poco ética exposición mediática desde la fiscalía de instrucción a cargo del Dr. Martín  Niklison, quien en mi opinión personal, se adelantó en cuanto a expresar a la prensa que el estimonio de Vázquez lo convencia de la teoría del accidente y en la nota platearé las dudas sobre el accidente.

Un accidente y muchas dudas

Desde un comienzo, la defensa del baterista de Callejeros intentó desacreditar la versión de una agresión con dolo e intentó instaurar junto con el grupo y el entorno, la creeencia de que los dos son buenos chicos, que se trato de un accidente y que esto le puede pasar a cualquier pareja.

Esta teoría se sustenta, en los mismos fundamentos que el abogado defensor critica, en la suposición del resto del grupo y de la gente que ellos pretenden imponer como testigos de esto, incluídos los médicos que los atendieron, nada más alejado de la certeza científica  que pueden brindar los peritajes y a los que debería el fiscal apuntar para formar su criterio y recien entonces sí decidir si hay motivos para continuar investigando o no.

Los testimonios en este caso particular poco y nada tienen de relevantes, por un lado, Vázquez es el principal sospechoso, y difícilmente un sospechosos se incrimine a sí mismo. El testimonio de los médicos no es relevante por sí mismos en cuanto no son testigos de cómo ocurrieron y se desarrollaron los hechos.

Es muy poco creíble la versión de que desconocían que estaban manipulando alcohol, durante la pelea y confundir el envase del mismo con uno de agua, de los envases cotejados, ninguno de agua se asemeja con uno de alcohol y suponiendo que por algún motivo esto pudiera darse, una vez volcado el líquido sobre el cuerpo de ambos, el olor del alcohol evaporándose es inconfundible y nadie en su sano juicio encendería una llama en esas condiciones.

En este punto, también los peritos criminalísticos son concluyentes en que el alcohol no es un combustible de ingnición por gases, sino que para que este genere fuego, debe recibir el calor de la llama por contacto. Las personas no se queman por el fuego, sino por la exposición y el tiempo a una llama. Con esta teoría, siempre el más quemado resulta ser la persona en la que se inició el fuego, esto contradice la versión de que Vázquez encendió un cigarrillo, se encendíeron sus manos y brazos y que Wanda termina quemada al intentar ayudarlo. Más si se tiene en cuenta que al lado de ellos se encontraba un acolchado que podía haber extinguido el fuego inmediatamente.

El otro punto oscuro de este hecho, es que Eduardo llevó a Wanda al hospital y se retiró sin que exista una explicación clara de que hizo en ese tiempo,  y que no exista una debida respuesta respecto de por qué del envase de alcohol solo se halló la tapa y un precinto, es decir, la botella desapareció y si se encontró un precinto, la teoría del accidente por haberse derramado en la pelea alcohol, pierde sustento, el precinto fue retirado con una intención.

Si a esto se suma que toda pelea, es justamente una pelea donde dos personas intentan lastimarse verbalmente o físicamente, poco margen queda para el accidente. Sumado todo esto a la violenta relación de ambos donde siempre hubo golpes y excesos, amén de la adicción a las drogas de cada uno.

Conclusión

La jsuticia ha quedado en evidencia que por lo menos ha sido altamente negligente en su proceder cuando ha tenido que juzgar a Eduardo Vázquez, tanto en la causa de Cromañón, como en la presente investigación los testimonios señalan a Eduardo como un muchacho con problemas, con un historial de abusos y de violencia. Con serios problemas psicológicos y de adicción, resumiendo, una persona que necesita ayuda.

Parecería que la justicia se ha olvidado de la parte humana que hace al individuo, y no ha dispuesto ni antes ni ahora una terapia que lo asista, ya que si por su estado no es capaz de distinguir entre alcohol o agua, de poder explicar como ocurre un hecho o bien tener tendencias suicidas. Los menores con los que convive están en un riesgo constante, este hecho no menor no ha sido tenido en cuenta para nada en este caso y poco se habla de lo que pudieron haber visto y vivido las criaturas y de sí Eduardo Vázquez está en condiciones de convivir con ellos.

Por un lado están quienes lo quieren ver preso y con justos motivos, por el otro los que lo quieren en libertad por una apreciación personal, pero lo importante es que este muchacho necesita ayuda, mañana la tragedia podría involucrar a él, a su pareja, a los chicos, o a otro grupo de personas en un recital, eso nadie lo sabe, pero sí, se puede prevenir.

Lamentablemente, el dinero, los contactos y otros intereses, parecen pesar más que el sentido común.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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