Denuncian que empresarios y funcionarios iban al bar hot

bar-Stavros  Sigue el escándalo desatado los últimos días en el local sexual del barrio porteño de Recoleta. Al tiempo que continúa la polémica por las camareras que eran obligadas a prostituirse, se conoció el dato que al mismo asistían personalidades reconocidas.

Un matrimonio propietario de un bar del barrio porteño de Recoleta fue acusado de prostituir a sus empleadas. La denuncia fue efectuada por una joven que oficiaba de “copera”, quien apuntó contra los dueños de ofrecer servicios sexuales e incluso contra un comisario de una seccional cercana para dejar sin efecto una intervención policial en el lugar. No obstante, la acusación no es la primera contra el recinto, que debió cambiar de nombre en reiteradas oportunidades ante los reclamos de vecinos y de manifestaciones de organizaciones que luchan contra la prostitución.

“Stavros, Confitería-Bar- Café”, exclama el cartel frontal del negocio situado en Vicente López 2229 de Recoleta, una fachada que no le generó ninguna sospecha a una joven madre soltera, que urgida por las necesidades aceptó el trabajo de camarera, tras una recomendación de un amigo.

En principio su jornada laboral se extendía de 20 a 4 horas, percibiendo 150 pesos diarios, una cifra que no le era suficiente a la empleada. Entonces, a los cuatro meses le manifestó su deseo de renunciar a Gabriel Nicolás Athanassopoulos, dueño del lugar junto a su esposa Betiana Alles. Pero Athanassopoulos, conocido como “El Griego”, le ofreció trabajar en la barra por 300 pesos, presionando a los clientes a consumir más tragos, y a su vez le reflejó mayor confianza: hasta la invitaba a sus encuentros familiares. Fue entonces que fingiendo esa gran afinidad hacia ella realizó un nuevo ofrecimiento, que radicaba en ganar cinco mil pesos por día a cambio de mantener relaciones sexuales con quienes acudieran al bar, incluso con él.

Al respecto, Lucas Schaerer, quien encabezó las denuncias contra Stavros en 2014, anteriormente Hellas y Malaka, señaló que “terminan aceptando porque son chicas vulnerables socialmente, que comienzan a advertir el poder que tiene quien las contrata y no ven otra alternativa por miedo”.

La denunciante permaneció dos años en el lugar, decidiendo culminar con su calvario cuando “El Griego” la obligó a tener sexo con el titular de una comisaría cercana para liberar a dos clientes que protagonizaron una gresca en el local. En este sentido, Schaerer reveló que “a ese lugar iban empresarios y funcionarios, que están siendo investigados”. Por lo tanto, la mujer radicó la acusación en la Procuraduría contra la Trata y Explotación de Personas, que derivó la investigación a la Fiscalía Federal Nº 6, cuyo titular Federico Delgado ordenó el allanamiento al local, que según los vecinos “no tiene faja de clausura ni hay custodia”.

Además los titulares de Stavros fueron procesados y embargados por quinientos mil pesos. A fin de culminar con este tipo de delitos, en las próximas horas se presentará un proyecto de ley en la Legislatura porteña, que establece la prohibición de la figura laboral de “copera” y “camarera”, estableciendo la inhabilitación de aquellos lugares que empleen a mujeres con dichos cargos.

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