CPACF el Tribunal de ética sin ética

Muchas veces en el ejercicio de la profesión, un hecho periodístico es el inicio de investigaciones que en su desarrollo van revelando lo frágil que son muchas instituciones por una mala praxis en las negociaciones políticas que se realizan en los Colegios de Abogados.

Se sabe que el hombre es un ser político, el problema no radica en su pertenencia ideológica partidaria, sino en esa ideología se ponga por sobre las disposiciones y metas internas, que los abogados aceptan al formar parte de un Colegio de Abogados y es de esperar por la sociedad que estas instituciones sean los bastiones donde se defienda el Estado de Derecho y los Derechos de los Ciudadanos, contra los abusos y contra el mal ejercicio de abogados que merezcan un reproche y sanción por quienes controlan la matrícula.

Uno de los Colegios de Abogados más activo, politizado y movilizante es sin dudas el CPACF, que de la mano de Jorge Rizzo cuando inició movilizaciones y reclamos contra CASSABA, donde no faltaron golpes y detenciones de miembros del Colegio de Abogados en las protestas frente a la Legislatura, fue allí donde conocí a Jorge y su particular forma de actuar, fuera de protocolo, fuera de lo conveniente y hasta fuera de la «ética» que los pacatos consideran debe regir la conducta de un abogado. No me voy a extender en Jorge de quien hace falta una editorial sobre su curiosa «mutación», que lo alejo del «hombre de pie» y hoy lo pone más cerca de los que abusan del poder y gozan de un patrimonio que los hace creer superiores.

Entre ese Colegio de Abogados defendiendo a los abogados, en la calle, con carpas, violando normas y hasta cometiendo contravenciones, hay un abismo, no solo porque ya el discurso no pasa por defender al colegiado, sino porque detrás de cada beneficio que el colegio ofrece hay un negocio y detrás de ese negocio hay acuerdos, cuando todo se mezcla y en esas negociaciones se reparten espacios, el colegio más que ser integrado por autoridades pluralistas, es una especie de «Saladita» donde cada uno tiene su local/oficina con el único fin de sumar y expandir el negocio.

Muchos desde sus cargos en el colegio se comportan apartados del propio Código de Ética institucional, generan entre ellos y sus pares una frontera donde ellos «pertenecen» y el resto no, esa idea estúpida de creerse parte de una elite, se arraiga más en los que son o creen ser de familias patricias o que por cercanía se mimetizan con ellas.

Siguiendo un caso sobre un juicio para juzgar la conducta y el ejercicio de la profesión, en el cual los hechos denunciados son dichos de dichos de dichos, que curiosamente nadie a la fecha a podido certificar como dichos por X persona, donde la Sala 4 de la Cámara Criminal y Correccional integrada en ese momento por los jueces Seijas y Carlos González, con muchos años en la justicia penal, extraen testimonios de un proceso en el que intervenían, con una vaguedad probatoria que se extendió en el expediente administrativo del CPACF, situación por la que deberían ser denunciados los jueces y quienes han intervenido en el expediente interno del colegio por el simple hecho de que solo han hecho interpretaciones que se apartan de lo que debiera ser el eje de imputación, obvio es más cómodo armar una película a gusto que interpretar.

La Sala III del CPACF, del Tribunal de Disciplina, ha sido una sorpresa desagradable para quien espera y reclama desde hace años una posición más presente de los colegios frente a cuestiones de derechos humanos, civiles y sociales, que afectan a los ciudadanos y que no todos, cada vez son menos, pueden acceder a un abogado particular para plantear cuestiones personales en los juzgados. Es de suponer, que los tribunales de disciplina son una herramienta para jerarquizar la profesión y de transparencia. No pueden ser un medio de ejercer presión a determinados abogados que no pertenecen y ser un instrumento de impunidad para quienes sí pertenecen, podría dar un largo listado de reconocidos abogados que ni siquiera han sido citados por el Tribunal de Ética a pesar de ser imputados en delitos penales y en causas con cobertura mediática, entonces, cuando pasan estas cosas, algo no funciona bien y debo dudar de la ética de quienes deben juzgar la ética de otros.

En el caso particular del que he tomado conocimiento y vistas de la instrucción a la acusación contra la Dra. Laura Selene Chaves Luna, se desprende una interpretación de hechos que no forman parte de los testimonios extraídos por la Cámara que solicito se investigue, cosa que parece no entendieron, como tampoco es competencia del Tribunal de Disciplina cuestionar los alcances de la figura del Abogado del Niño, más cuando se habla de delitos que afectan derechos tutelados internacionalmente y que merecen el mayor repudio social, ¿cuál es la motivación de esta gente? barrer la basura bajo la alfombra? ¿silenciar a las víctimas más débiles? cuando hablan de pesquisas, saben lo que es una pesquisa?.

La Sala III la preside el abogado Horacio Ángel Lamas, un hombre que le gusta la buena vida, el glamour por sobre la austeridad mediática de quien preside la sala de un tribunal de ética, si alguien pasa más tiempo preocupado por su imagen, sus fotos y publicaciones en redes sociales, la verdad es que dudo de que posea el equilibrio necesario para dictaminar la ética profesional de otro, más cuando existe una incoherencia entre su posición en dos hechos similares revelando que su criterio no es objetivo, para que se entienda, si te molesta ver a un argentino marchando por trabajo y salario, te molestan los mendigos e incluso haces pública tu posición de aceptar la represión a los de clase baja, no podes subir un video de una indigente en Italia destacando su voz y alabando su presencia, la situación social de un pobre es la misma en la Argentina que en Italia, salvo que no te moleste subir un video de un indigente con tal de mostrar que saliste a pasear por Roma. Muy de SNOB todo lo que suele publicar Lamas y que incluso va por un hilo muy fino con la discriminación.

El otro integrante que ejerce como vicepresidente 1ro es el abogado Patricio Ponferrada, quien comparte con Lamas no solo la ideología y una posición política afine al PRO, sino también un odio hacia el peronismo, las clases bajas y trabajadores, como si los abogados vivieran en su mayoría de asesorar a ricos, por eso es importante destacar que como ciudadano uno espera de los Colegios de Abogados que tengan un poco de coherencia, en el caso de Ponferrada su exteriorización es más activa, participa de marchas, se muestra orgulloso de marchar para reclamar, pero a la vez es un dura detractor de las movilizaciones?, estimado Patricio, ¿quién se cree usted que es?, si usted y los fanáticos de derecha marchan están orgullosos de que se movilizan por la patria, pero si marchan pidiendo trabajo son unos cuca, usted y Lamas son dos ejemplos de quienes carecen de criterio, coherencia y ética.

Artículo 8.- Abogacía y Derechos Humanos: Es consustancial al ejercicio de la abogacía la defensa de los Derechos Humanos, entendidos como la unidad inescindible de derechos civiles y políticos, y derechos económicos, sociales y culturales, conforme los contenidos de la Constitución Nacional, y de las declaraciones, cartas, pactos y tratados internacionales ratificados por la República Argentina. Este artículo del Código de Ética del CPACF se los recuerdo para que reflexionen y o encarrilen sus vidas o bien renuncien y dejen de tener una doble moral que no le suma a nadie.

Un Tribunal de Ética, que se cree superior a sus pares, que se cree superior a ciudadanos que sufren y reclaman derechos básicos, lejos de jerarquizar el CPACF lo desacreditan, de poco sirve que ahora Rizzo juegue al periodista y pregone en los medios los logros del colegio si por donde uno investiga encuentra que hay muchas cosas mal, si abogados del colegio en instituciones públicas no cumplen las funciones para las que se los designo van a terminar siendo evaluadas las denuncias por quienes? por gente como estos dos ejemplos?.

Se tienen que terminar los negociados de cargos, en el Colegio, en los Consejos, en el Poder Judicial, porque para juzgar la ética de otros, ustedes primero deberían ser personas equilibradas, tener honestidad intelectual y una sana critica.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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