Se trata de Mariana Lorena Bihurret, a quien el TOC 6 de San Martín consideró penalmente responsable del “homicidio simple” de Jorge Damián Acosta (24), aunque por ahora cumplirá la pena en su casa. Uno de los elementos de prueba contra la mujer fue que en el cuerpo de la víctima se hallaron lesiones compatibles con los denominados “tres golpes de la muerte” que se enseña en esa arte marcial.

Una mujer fue condenada a 12 años de prisión por matar en 2006 a su concubino mediante la aplicación de golpes del arte marcial “Kempo” chino, en su casa de la localidad bonaerense de Grand Bourg, partido de Malvinas Argentinas, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Mariana Lorena Bihurret (30), a quien el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de San Martín, consideró penalmente responsable del “homicidio simple” de Jorge Damián Acosta (24), aunque por ahora cumplirá la pena en su casa, debido a que tiene un hijo menor de cinco años.

Uno de los elementos de prueba contra la mujer fue en el cuerpo de la víctima se hallaron lesiones compatibles con los denominados “tres golpes de la muerte” que se enseña en el “Kempo”.

El veredicto unánime fue dado a conocer este mediodía por los jueces Javier Mariani, Patricia Toscano y Raúl Erhart.

Según las fuentes, el tribunal no hizo lugar al pedido de los fiscales de juicio Raúl Sorracco y Ana María Armetta, quienes en su alegato había solicitado una condena a prisión perpetua.

Es que los representantes del Ministerio Público habían dado por acreditado el agravante de la “alevosía”, es decir, aprovechar el estado de indefensión de la víctima, por lo que imputaron a Bihurret por “homicidio calificado”.

De todos modos, los fiscales había pedido, subsidiariamente, una condena a 16 años por “homicidio simple”.

Por su parte, Dora Rano, abogada de la familia de Acosta, había coincidido con el pedido de los fiscales, al tiempo que la defensa de Bihurret reclamó la absolución.

“Fue mucho trabajo pero se hizo Justicia. Estamos bien con la sentencia. Quizás, el familiar siempre espera un poquito más, pero para nosotros está bien”, expresó la letrada del particular damnificado respecto del fallo.

La abogada sostuvo que esperarán a conocer los fundamentos de la sentencia para saber si la ahora condenada seguirá con la prisión morigerada mediante una pulsera magnética y si, en ese caso, la fiscalía apelará esa decisión.

El hecho ventilado en el debate ocurrió la madrugada del 8 de junio de 2006, en una casa situada en Los Patos 55, de Grand Bourg, en la zona noroeste del conurbano, donde vivían Bihurret y Acosta.

La noche anterior, la pareja había ido a cenar de unos amigos y al regresar a su vivienda se fueron a descansar, hasta que a las 3, la mujer fue pedir auxilio a unos remiseros de una agencia cercana porque Acosta, según ella, “se descompuso”.

Cuando los remiseros entraron a la habitación de la pareja hallaron al hombre acostado en la cama, sobre la sábana, con los brazos a los costados e inmóvil.

Según las fuentes, a simple vista no se advertía en Acosta rastros de sangre, golpes o hematomas.

De acuerdo a Bihurret, en ese momento su pareja parecía que ya no respiraba por lo que los remiseros lo cargaron en un vehículo y lo trasladaron hasta el Hospital Mercante de José C. Paz, donde los médicos, tras realizar las maniobras de resucitación, constataron que Acosta estaba muerto.

Tras el fallecimiento, la Justicia de San Martín comenzó a investigar las causas de la muerte de este hombre y, en la primera autopsia, el médico de policía descubrió que presentaba una fractura en la base del cráneo.

Sin embargo, los pesquisas primero quisieron descartar que esa lesión haya sido producida por un golpe accidental en el traslado de Acosta desde su casa al hospital, por lo que reconstruyeron esa situación y ordenaron estudios médicos complementarios.

Estas dos medidas arrojaron como resultado que la víctima presentaba una fuerte hematoma en la espalda, a la altura de los riñones y otros golpes en distintas partes del cuerpo que no habían sido producidos en el traslado.

Luego, en la causa declararon el hermano de Acosta que contó cómo él y Bihurret aprendían “Kempo” chino y que el instructor les había enseñado a aplicar “los tres golpes de la muerte”.

A su turno, el profesor ratificó esos dichos y precisó que esos golpes se aplican en la nuca, riñones y piernas.

Al ver que esos golpes coincidían con las lesiones descriptas por los médicos en el cuerpo de Acosta, los investigadores imputaron a Bihurret por el homicidio de su pareja.

Tanto en su indagatoria como en el juicio, la mujer sostuvo la versión de que su pareja se descompuso por motivos que ella desconocía.

Por otro lado, para los pesquisas nunca quedó claro cuál fue el móvil de la agresión contra Acosta, aunque desde el entorno familiar apuntaron a que fueron problemas de pareja.

“Kempo” es un arte de defensa personal adoptado por maestros japoneses o anteriormente por los “samurai” que viajaron a China en busca de conocimiento marcial y aprendieron el “Wu Shu”, también llamado “Kung Fu”.

Estos maestros al regresar a Japón comenzaron a enseñar el “Chuan Fa” o “Quan Fa” -así se le conocía antiguamente al “Wu Shu”- como “Kenpo” o “Kempo”, y lo hicieron con cierta influencia propia, por lo que a veces se le considera un estilo diferente, con un mayor énfasis en las técnicas circulares y de golpeo continuo con las manos que el karate.