Comienza el juicio por Erica Soriano: «Necesitamos saber dónde está el cuerpo para cerrar la herida»

  La madre de la víctima habló a ocho años de la desaparición de la joven. Daniel Lagostena será juzgado desde mañana por el femicidio de su pareja embarazada.

A partir de la próxima semana comienza el juicio por la desaparición de Erica Soriano. Su pareja, Daniel Lagostena (55), llega al juicio detenido e imputado de «homicidio en concurso ideal con aborto en contexto de violencia de género», delito que prevé una pena de prisión perpetua.

Con Lagostena llevaba ocho meses de relación y cuatro de convivencia, será juzgado por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 9 de Lomas de Zamora. Está acusado de “homicidio en concurso ideal con aborto en contexto de violencia de género”.

Yo desde el principio lo supe, todos los sabíamos, pero no lo podíamos decir. Es la percepción que uno tiene de las cosas, porque el cuerpo te avisa. Sabíamos lo que había pasado con mi hija, que la había matado, pero no lo podíamos expresar”, dice la mamá de Erica, María Esther Romero (68).

Y agrega: “Llegamos hasta acá después de ocho años. Para mí es un milagro el juicio y que Lagostena esté preso. La causa estuvo a punto de quedar archivada y gracias a unos billetes de dos pesos avanzó la investigación”.

Sobre la desaparición, Esther cuenta: “Algo pasaba. Ella no iba a desaparecer así, sin avisar. Tenía que venir para Villa Adelina”, recuerda.

Su hermana, Brenda dice: “A vos te dicen algo y lo querés corroborar. Ahora con el juicio pienso en todo lo que hicimos y me parece que fue ayer. La casa era una brigada, entraba y salía gente todo el tiempo. Más allá de lo que uno sentía, estábamos confirmando lo que nos decían, las pistas, los llamados que recibíamos. Hasta videntes, cualquier cosa. Era todo el tiempo esperar a que salga algo, buscándola. Por esto de las videntes mi hermano se metió en cañerías, en alcantarillas, porque la ‘veían’ ahí. No es que quisimos culpar a Daniel o vengarnos por algo. Quisimos descartar todo, pero los caminos siempre llevaban la investigación hacia él, no hubo cosa que no hayamos pensado”.

La hermana de Erica da detalles de cómo la víctica se conocío con el acusado: “Ella iba a ir a un programa de televisión y él había conseguido una changa armando la tribuna y contactando a la gente. Erica dejó su celular y al tiempo Daniel le empezó a escribir. Hablaron, se conocieron, salieron. Él le prometió el oro y el moro para que se fueran a Lanús, ella creyó que si se iba a vivir con él, iba a calmar los celos, lo podría ayudar. Después buscaron el bebé y él la fue manipulando en todo”.

Las pericias psiquiátricas del expediente hablan de Lagostena como “inestable, con rasgos psicopáticos” y “de mucha agresividad reprimida”. Conductas “obsesivas” y “paranoia”, entre otras.

Erica tenía una hija de 13 años en esa época, se había ido a vivir con ellos en un principio pero no soportó se fue con el padre. “Flor estaba incómoda viviendo con él. Contaba que Daniel no dejaba a Erica ni un minuto. Todo el tiempo estaba encima, controlándola. Y generaba peleas entre ellas. Después nos dimos cuenta de que quería quedarse solo con ella, hizo todo para que la nena quisiera irse. Pero cuando Flor se mudó con su papá, mi hermana se desesperó. Le dejó de dar bola a Daniel. Lo único que quería era arreglar las cosas con ella. Venía a verla, nos pedía ayuda y esa situación a Daniel lo desesperaba porque no la podía controlar”, detalla Brenda.

Se encontraron varios mails de Erica con Daniel, donde no faltaban las peleas vinculadas a los celos, explicaciones, charlas y discusiones, mezcladas entre mensajes de amor.

Brenda dice: “Ella lo minimizaba, describía sus celos como algo de la pareja. Él le hacía creer que se moría sin ella, la hacía sentir culpable por todo, no la dejaba sola ni un minuto. Cuando desaparece y empezamos a contar lo que sabíamos, nos dimos cuenta. Además, mientras la buscábamos, él no puso interés”.

Tres ex parejas de Lagostena declararon en el expediente. Golpes, maltrato y obsesión, fue el denominador común entre los relatos.

La fiscalía buscará probar que Daniel Lagostena mató a Erica en el marco de una relación atravesada por la violencia y que usó los contactos de su padre para deshacerse del cuerpo en un crematorio de Lanús.

La mamá cierra: “El juicio es la única forma de saber qué pasó con mi hija. El no se va a quebrar porque es un psicópata, pero por ahí alguien más sí. Porque esto no lo hizo solo. Lo que más quiero es que se sepa la verdad, más allá de que Lagostena termine condenado. Ahora es vivir con la duda. Es irte a dormir y decir ‘listo, fue él’, pero ¿cómo?, ¿por qué? Necesitamos saber dónde está el cuerpo para empezar a cerrar la herida”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *