Carzoglio, Raidán y el «Cabezón»

Si algo faltaba a la novela mediática armada por el Juez Luis Silvio Carzoglio, entró a jugar en el equipo de la defensa del Juez de Garantías el ex presidente Eduardo Duhalde.

El siempre polémico Juez de Garantías del Juzgado N° 9 del Polo Judicial de Avellaneda, Luis Silvio Carzoglio, apuesta su defensa ante el Jury que deberá tratarse el próximo 6 de marzo a una pata política en lugar de una defensa técnica jurídica.

Representado en primera instancia por el abogado Diego Raidán y su estudio Privanza, el Juez apuntó a ser víctima de una persecución judicial por no alinearse a lo correctamente político y ser un Juez independiente, la realidad es que Carzoglio lo único independiente que tiene es el club del que es fanático y sus vínculos con algunos personajes del club.

Raidán aseguró “no tener dudas de que se arman causas”. “Lo estoy viendo y viviendo como abogado defensor”, dijo e insistió con que “parece que el único disparador fue negarse a detener a Pablo Moyano por los fundamentos que consideró, el enojo por parte de quienes lo pedían y la utilización o manipulación por parte de los políticos haciendo abuso del encendido del Consejo de la Magistratura para poner en movimiento causas de antigua data”.

Floja defensa mediática la del abogado en sus dichos, para hacer declaraciones mediáticas primero hay que tener cuidado de no caer en absurdas contradicciones, ya que el Juez Carzoglio hace años tiene varios pedidos de Jury por su desempeño como magistrado y no es cierto que las causas se hayan activado por la causa que involucra a los Moyano, independientemente de que el gobierno no pueda despegarse de tener un interés político en presionar a los Moyano.

Las reglas del juego son así y antes de la causa Moyano Carzoglio era un Juez sin futuro, su desempeño como Juez ha sido muy desprolijo, incongruente y varios de sus fallos cuestionados por tener más tinte político que jurídico, protagonizó escándalos judiciales de mayor gravedad que los que se le imputan en el caso Moyano y en eso sí, parece que existe un tratamiento diferente en los tiempos para acusarlo.

En una entrevista personal hace ya dos años, el Juez sabía que su continuidad era difícil y esperaba poder retirarse y no perder la jubilación, ahora su defensa parece obedecer a prestarse al «juego político» de medir fuerzas.

Si la representación legal del estudio de Raidán generaba comentarios por la actividad del abogado en representar determinadas causas, la «operación de escrache» al Procurador General de la Provincia de Buenos Aires Conte Grand con afiches que directamente lo acusaban de manera anónima de estar involucrado en una campaña sucia junto al periodista oficialista Luis Majul de quien resulta ser cuñado, más la aparición de otros afiches anónimos en una pegatina por los muros de Avellaneda pidiendo por su regreso, la frutilla de la torta es la aparición en escena del ex presidente Eduardo Duhalde, algo que tiene lógica si recordamos que Carzoglio fue funcionario del ex intendente Cacho Álvarez quien rompió su alianza con el PRO local y se candidatea para intendente en una rama del peronismo con la participación de Chiche Duahalde.

La imagen de Eduardo Duhalde en la conciencia popular nunca ha sido la mejor y no faltaron las criticas a Carzoglio por esta nueva incorporación a su defensa, máxime teniendo en cuenta que Duhalde no suele ejercer su profesión como abogado defensor.

Personalmente y se lo he manifestado en varias oportunidades al Juez en reuniones y personalmente, su tarea ha sido poco eficiente y a pesar de sus participaciones en ONG y reuniones con el Obispado sobre la inseguridad y la problemática de las drogas, sus causas en la materia se limitaron a procesar a simples adictos devenidos en dealers, pero no solicitó investigar quienes eran los proveedores, en ocasiones acusando a los Fiscales de no querer profundizar la causa, algo cierto a medias ya que si existe un real interés el Juez cuenta con los recursos pertinentes para que se llegue a los verdaderos delincuentes que arruinan a la sociedad, ya que un dealers es fácilmente reemplazado y la mafia continúa sin ser afectada, también le criticado las excarcelaciones reiteradas a conocidos delincuentes que se manejaron con impunidad amenazando a sus víctimas y vecinos.

En definitiva la conclusión de toda esta maraña jurídico-política es que los vecinos de Avellaneda han sido por muchos años rehenes de las peleas políticas, de Fiscales y Jueces que cumplen sus funciones más preocupados en cuidar su sillón mientras miran acceder a otros cargos.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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