Cafeína: del estado de alerta hacia el estrés emocional

café y cafeína   Es una droga estimulante que puede hallarse en una taza de té o café, vaso de gaseosa o barra de chocolate. Sin embargo en exceso puede provocar ataques de pánico o un cuadro de tensión crónica.

La cafeína es una droga y, de hecho, la más consumida en el mundo. Es legal pero su consumo en exceso puede dañar la salud y generar una dependencia. Está presente no sólo en bebidas como el café, el té o las gaseosas, sino también en algunos medicamentos que se venden sin receta médica, como aquellos para el resfrío.

El café es en la forma en que más se consume –es la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua–. En Argentina, el 48% de los adultos beben entre una y tres tazas por día, según un estudio realizado por la Cámara Argentina de Café, que señaló que el argentino promedio consume un kilo de café por año.

En dosis moderadas, presenta un incremento del estado de alerta y de las habilidades para concentrarse, incluso euforia. En dosis más altas, puede provocar agitación y estado nervioso.

Los efectos en el cerebro

La mayoría de las personas toman una taza de café por la mañana para comenzar con sus actividades diarias. De hecho, diversos estudios han demostrado que una o dos tazas de café fuerte «despiertan el cerebro». Ya en dosis mayores, de 500 miligramos, la cafeína incrementa el ritmo cardíaco y la respiración.

Pero, ¿cómo actúa en el cuerpo? Una dosis de 250 miligramos reduce el flujo sanguíneo y al contener efectos estimulante tan fuertes, a pesar de esa disminución en el cerebro, se comprueba cuán poderosos son sus estimulantes para mantener a una persona tan despierta.

Sin embargo, los consumidores pueden sufrir los efectos secundarios entre las 12 y las 24 horas posteriores a la última dosis de cafeína. Los síntomas se relacionan con dolores de cabeza y fatiga que pueden persistir desde algunos días hasta una semana, pero generalmente se intensifican entre el primero y el segundo día después de dejar de tomar.

 
Los efectos de la cafeína pueden provocar fuertes dolores de cabeza 24 horas después

Cómo actúa la cafeína

La cafeína es la más conocida del grupo de las sustancias xantinas, que relajan el músculo liso, en particular los bronquios, estimulan el sistema nervioso central y el músculo cardíaco, y actúan además como diuréticos. Es por eso que por ejemplo la teofilina, que contiene el té, está recetada para personas con problemas respiratorios.

La cafeína bloquea la acción de los neurotransmisores llamados adenosinas que están en el cerebro.

Es un buen ejemplo de cómo trabaja una droga inhibiendo la acción de un neurotransmisor.

Abandonar el hábito del consumo de cafeína también tiene sus síntomas de abstinencia, como puede ser «necesitar» ese estado de alerta y eufórico que dura una gran parte del día. Las personas que toman bebidas con cafeína también sienten esos efectos cuando dejan de tomarla.

Es un factor de riesgo en personas con presión alta, sobrepeso, que sean fumadores o que tengan antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares.

La cafeína y el estrés

La cafeína aumenta los niveles normales de estrés porque sube la cantidad de adrenalina que está activa en el cuerpo. Por eso, en aquellos que sufren de estrés, es probable que la cafeína lo potencie.

Cuando se libera adrenalina en el cuerpo, aumenta la presión sanguínea y la cafeína entonces actúa poteciándolo.

También, en algunas personas, puede contribuir a experiencias de ataques de pánico que aparecen repentinamente con poderosos sentimientos de miedo y desesperación. Claro que es más factible que suceda en aquellas que ya tienen antecedentes.

En dosis altas de más de 700 miligramos puede contribuir a generar ataques de pánico en cualquier persona.

No todo es negativo

Claro que la cafeína tiene un costado más alentador. Aunque hay que prestar atención a las cantidades, un importante estudio del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos recopiló datos médicos de más de 400 mil individuos entre 50 y 60 años desde al año 1995 y durante los siguientes 13 años.

En ese tiempo, los hombres que tomaron de dos a tres tazas de café por día tuvieron un 10 por ciento menos de probabilidades de morir. El estudio no se basó en buscar las respuestas, sino sólo en evaluar los porcentajes.

Dos estudios publicados en 2012 sugirieron también que la cafeína puede tener efectos beneficiosos en la memoria. Por ejemplo, las personas que tuvieron niveles de cafeína consistentes –de tres a cuatro tazas– presentaron un riesgo menor de desarrollar Alzheimer. Si bien la cafeína no previene la enfermedad, al ser un estimulante, simplemente pone a las personas en estado de alerta, generando más posibilidades de que se involucren en actividades sociales o intelectuales. Por eso aumenta la capacidad cognitiva en la gente mayor.

El segundo experimento fue en animales. Se utilizaron ratas a las que se privó de oxígeno por algunas horas, lo que provocó una isquemia, que muchas veces sucede cuando una persona sufre un infarto. Las consecuencias derivan en problemas cognitivos y de memoria.

La mitad de los ratones recibieron una dosis de cafeína después de la privación y la otra mitad no. Aquellos que la tomaron, regeneraron un 33 por ciento más rápido su habilidad de formar nuevos recuerdos.

Los otros estimulantes

El té proviene de India, Indonesia y Sri Lanka. Una taza de esta bebida contiene menos cafeína que una taza de café, pero suele presentar efectos positivos si se consume té verde o té negro.

Diversos estudios demostraron que quienes toman de una a dos tazas presentan más probabilidades de sobrevivir a un infarto. Eso se debería a su efecto protector.

Si bien se desconoce si sólo previene el infarto o protege la salud cardíaca en general, algunos científicos piensan que la protección proviene de los efectos antioxidantes de las hojas del té. Estas sustancias podrían contribuir a bajar los niveles de colesterol y en consecuencia proteger al corazón.

También es considerado como fuente de químicos de reducen el estrés. Un experimento en personas que tomaron té por seis semanas presentaron más capacidad para manejar el estrés que quienes bebieron una bebida idéntica al té con igual dosis de cafeína pero sin estos químicos característicos de las hojas del té negro.

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Las hojas del té verde tienen un gran poder antioxidante

Las gaseosas también ocupan gran parte del consumo a nivel mundial, pero la dosis en estas bebidas es de 20 a 50 miligramos.

Las llamadas ‘Energy Drinks’ o bebidas energizantes poco tienen que ver con su nombre. Es que no producen más energía pero pueden generar sentimientos de alerta o de euforia por su contenido de cafeína.

La concentración en estos productos es en algunos casos el doble que una gaseosa normal aunque la dosis que se toma, muchas veces por el tamaño de su envase, hace que sea menor. Tienen entre 50 y 75 miligramos de cafeína y aunque se hayan ganado la reputación de ser bebidas con mucha cafeína contienen la misma cantidad o un poco menos que el café.

Es un mercado relativamente nuevo –por el ejemplo, la marca Red Bull se introdujo en Estados Unidos en el año 1997– pero las ventas crecieron un 60% de 2008 a 2012. De hecho, ese año, recaudaron 12 mil millones de dólares.

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El consumo de bebidas energizantes creció un 60 por ciento de 2008 a 2012

Uno de los secretos de su éxito es que generan el mismo estado de euforia que un café, pero se consume frío, en lata y de forma accesible. Algunos de sus componentes, como la taurina, pueden reducir un poco el efecto, aunque aún no está del todo comprobado.

Mezclarlo con otras sustancias como alcohol es una combinación realmente peligrosa.

Por último, el chocolate también tiene algunos de los efectos de esta sustancia. Por ejemplo, en una taza normal de cacao caliente hay al menos 200 miligramos de teobromina –un alcaloide de la familia de la cafeína–, pero esta sustancia es mucho menos potente.

Un componente del chocolate es muy similar al químico natural que interactúa con los receptores de THC –que generan los efectos psicoactivos de la marihuana– y, aunque se da en un cantidad mucho menor, es posible que la presencia de estas sustancias generen la sensación de relajación.

Se podría resumir que la cafeína es sana en personas sanas, en cantidades moderadas.

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