Belu Lucius, la «influencer» Low Cost

María Belén Lucius, es una joven argentina, que pasó de ser una adolescente víctima de burlas en su adolescencia a una referente local de las redes sociales, lo de influencer y estrella aparece como algo exagerado si comparamos sus seguidores con las celebridades que ostentan dicha denomincación.

No hay dudas de que a fuerza de simpatía supo construir un personaje donde luego de mejorar su aspecto físico con un gran esfuerzo, comenzó a usar en las redes lo que mejor aprendió de sus detractores, burlarse de situaciones cotidianas, es decir, Belén tiene poco de gracioso, porque lo suyo pasa más por la burla que por capacidad de ser graciosa.

Huyendo de su propio pasado, buscó revancha con una creciente ambición y nada mejor que el público argentino, que a pesar de su mediocridad se identifican con cualquiera que «cumpla con el sueño argentino» que no es triunfar como el sueño americano, no, no, el sueño argentino es la revancha, entre los méritos de Belén además de la perseverancia tenemos la capacidad de sacrificio para mantener una figura que no genere burlas, pero a la vez con una estrategia muy comercial, explotar lo que no se ha explotado, así, por más que cambiara su figura, sabía que competir con las llamadas «botineras»no era un camino viable y la competencia sería dura.

Eligió conquistar a un rugbier, en ese camino conoció y salió con muchos deportistas y hasta le agradó formar parte de una grupo de jóvenes mujeres a las que se denominó «guinderas», obvio sus amigovios no eran jugadores de clubes que no estuviera en primera y en ese camino enamorar a un Puma es un plus de éxito entre ese grupo de mujeres que sueñan con casar a un pudiente y con apellido rugbier.

La realidad es que su marido Javier Ortega Desio, es en realidad un jugador profesional de los Jaguares, que ha sido convocado para jugar en los Pumas alternativamente, para entender un poco los negocios y la defensa de la actividad, la propietaria de la firma Jaguares es la UAR (Unión Argentina de Rugby) y algunos patrocinadores son ESPN, Gilbert, ICBC, Nike, Telecom Personal, QBE Seguros, Visa Canterbury

Las figuras a nivel mundial que son consideradas influencer, por lo general se han destacado en sus profesiones, Belén Lucius no se ha destacado en la venta de autopartes.

Con todo esto, necesario para entender de quien hablamos, no es de extrañar las declaraciones de la joven respecto al asesinato del joven Fernando Báez Sosa cometido por una banda de rugbiers que tenían como diversión golpear a personas en manada. Sin dudas buscando protagonismo y sumar seguidores, se refirió al caso con un impresionante cruce con otros famosos entre ellos Cintia Fernández, a muchos de los jóvenes se los termina comiendo el personaje de influyente virtual y suelen terminar perdiendo el eje de la coherencia, solo así se puede entender que una chica que ha tenido que vivir a la defensiva para superar las burlas opine sin pensar un minuto en lo que dice.

Afirmar que el asesinato de Villa Gesell es un homicidio culposo, a días de cometido el hecho y donde la caratula de la causa se endureció contra los sospechosos, es poco inteligente y para alguien tan expuesta es un tiro en el pie. Semejante afirmación evidencia la falta de argumentos para salir a decir de forma encubierta «Hola, yo me casé con un Puma, hice videos para ESPN» el Rugby no es malo.

Obvio que el Rugby como deporte no es malo, como no es malo ningún deporte o actividad, pero dependiendo de quien lo practique y los valores que haya recibido de su familia la cosa cambia y mucho.

Con la polémica instalada el discurso fue cambiando en su posición:

“La que está contaminada es la gente. Y con salir a la calle y ver cómo se cagan a piñas en cualquier lado te das cuenta que es un tema cultural y educativo y no un tema deportivo. Lo que sí, hay mucho machismo en este deporte, no todos pero sí una gran mayoría”.

Al sentir que no había sido comprendida, Lucius manifestó: “No defendí a nadie. Que se pudran en la cárcel los 10 pelotudos. Nadie sacó el foco nunca de la cuestión”. De todos modos, quiso dejar en claro postura : “Hablemos también que como sociedad preferimos filmar un acto de violencia con nuestros telefonitos que comprometernos y empatizar con el prójimo y frenar una situación que podría terminar de la peor manera”.

Hay que considerar que no todo es lo que se ve en un video, que muchos de los referentes en redes sociales arrastran pasados que están lejos de ser lo que muestran, que detrás de las payasadas de muchos de ellos hay en realidad lágrimas y heridas, sin dudas hay una sociedad enferma, llegando al absurdo que algunas víctimas de delitos se apuran a publicarlo en las redes y luego hacer la correspondiente denuncia, pero estaría muy bueno que antes de seguir a alguien como referente social se tenga la precaución de saber quien es la persona detrás del personaje.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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