Asesinan a tres reclusos en penales bonaerenses

Luego de la visita que el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto hizo el jueves pasado a la Unidad 47 de San Martín, que junto a las unidades 46 y 48 conforman el complejo penitenciario de José León Suárez, asentado a un costado del basurero a cielo abierto conocido como el CEAMSE, la violencia intramuros no se detuvo sino que se cobró otras tres vidas en sólo 72 horas.

En diálogo con Tiempo Argentino, Mariotto señaló que la visita a la cárcel del norte del Conurbano le causó una profunda conmoción. “No intento complicarle la vida a Daniel (Scioli), esta es una cuestión humanitaria. En las condiciones en que encontré al penal, puedo decir que la fuente de la delincuencia, es el nido que la contiene. Estamos violando la Constitución Nacional y la bonaerense. El cambio debe ser profundo, de matriz filosófica”, dijo Mariotto que además confesó que “no soy la misma persona después de visitar esa cárcel”.

Nada cambió luego de esa recorrida. La misma tarde en la que el funcionario recibió tres facas de un grupo de presos, que además le confesaron haber sido contactados por dos jefes del penal para matar a un interno que había denunciado los atropellos de los penitenciarios, un hombre murió apuñalado al quedar en medio de una pelea entre bandos enemigos. Sucedió en el pabellón 9 de la Unidad 48 y la víctima fue un estudiante de apellido Romano Verón, que recibió dos puntazos en el pecho. Sin embargo, la historia no termina allí. Un día más tarde, uno de los presos implicados en el asunto fue trasladado a la Unidad 45 de Melchor Romero. Paradójicamente, José Burela Sombra, que contaba con alojamiento transitorio en esa unidad, bajo una estrictas medidas de seguridad, fue enviado al pabellón 5, a una celda cerrada en la que lo esperaban otros cuatro hombres. A las 19:30, Burela Sombra fue asesinado a facazos. Cuando se enteró de la muerte, el Fiscal de La Plata Álvaro Garganta envió a un ayudante a la escena del crimen.

“Los jefes del penal la contaron cambiada desde el principio, querían hacer cargo a un boludo y que los otros tres lo señalaran”, advirtió un vocero de la investigación. Esta versión fue confirmada desde la fiscalía a cargo de Garganta. Según las fuentes, los penitenciarios presentaron tres testigos,  pero el auxiliar del fiscal notó que uno de los declarantes estaba cortado en uno de los brazos. Entonces, el prosecretario llamó a Garganta y el fiscal ordenó que les tomara una nueva declaración, esta vez como imputados.

En ese momento, dos guardias que habían presenciado el crimen se quebraron y revelaron cómo habían sucedido los hechos. Como si esto fuera poco, un día más tarde, en el pabellón 10 de la Unidad 1 de Olmos murió Rodolfo Daniel Martínez, de 31 años, también apuñalado en el pecho en medio de una gresca generalizada ante la pasiva mirada de los guardias A la desidia que mostró el SPB, se le suma el intento de suicidio de J.P, agente de la Unidad 48, que hace 14 días entró con un cuchillo a la oficina de sus jefes y se cortó los brazos en reclamo de las horas extras impagas. Cuando el oficial intentó degollarse fue reducido por sus compañeros. “Trabajó 120 horas pero sólo le pagaron 40”, denunció un familiar.

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