Anello y Farjat, una sociedad para delinquir

anello-y-farjat-una-sociedad-para-delinquir  LAVADO DE DINERO, SOBREFACTURACIÓN Y SOCIEDADES “TRUCHAS”

En momentos en los que se habla casi cotidianamente de lavado de dinero, evasión de impuestos y corrupción, empieza a aparecer tímidamente una trama casi novelesca que involucra a dos personajes conocidos.

Uno de sus actores es Gabriel Alberto Anello, quien no necesita presentación: es un célebre periodista deportivo y relator de fútbol que supo trabajar en La Red y ahora despunta el vicio en radio Mitre.

Por otro lado, aparece Samanta Valeria Farjat, quien se hizo conocida por el caso Cóppola, donde se cruzaron escuchas telefónicas, prostitución y narcotráfico. Allí fue acusada, entre otras cosas, de vender dosis de éxtasis y “colocarle” drogas a famosos.

Por ese motivo, Farjat quedó procesada en el año 2002 y luego fue condenada a 3 años y 9 meses de prisión en suspenso por “ponerles” droga a Alberto Tarantini y otros famosos.

Uno y otro son parte de una trama que involucra la creación de empresas fantasma, la evasión de impuestos y el manejo de dinero non sancto.

Antes que nada, debe aclararse que Anello y Farjat son pareja desde hace algo más de un año, luego de haber discurrido como amantes, mientras el primero estaba en pareja con Verónica Caro.

Esta última debió vivir todo un infierno de maltratos y golpizas por parte de Anello, solo por haber descubierto algunas de sus trapisondas.

«Vino un tipo, me decía barbaridades, no lo conocía pero lo atribuyo a un vínculo con mi expareja. Fue un apriete, fueron muy claros: no me robaron nada. Me dijeron que deje de ‘boconear’ a mi expareja Anello y a su pareja actual Farjat, me dijeron que me había pasado del límite», explicó hace unos meses Caro por televisión.

Los autores del apriete fueron su entonces pareja y su amante, quienes temían entonces que la mujer contara cosas que en realidad ni siquiera sabía. Al menos, no en profundidad.

Tienen que ver con el gran secreto de Anello, quien supo manejar más de diez empresas fantasmas utilizadas para evadir al fisco y blanquear dinero para terceras personas. En algunas de ellas, omitió aparecer con su nombre y en cambio puso a Caro en diferentes cargos directivos (la mujer desconoce que está a punto de ser embargada por ese motivo).

Algunas de esas empresas son: Ingenios Multimedios, CUIT 30-71019061-1; Il Tatto, CUIT 30-71075380-2; y All Gim, CUIT 30-70971860-2. Para detectar la ruta del dinero, los sabuesos solo deben indagar en la sucursal 024 del Banco Santander. Todas las firmas abrieron sus cuentas allí.

El hombre sin nombre

Anello es un verdadero fantasma: supo regalarle a Farjat una casa en un barrio cerrado y un automóvil de alta gama marca Audi, pero todo a nombre de su madre jubilada, María Cristina Sanz.

Deudor irrecuperable de los bancos Santander y Francés, Anello está siendo objeto de investigación por los gastos —y atrasos— de su tarjeta de crédito American Express.

“No solo lavaba guita, Anello también vendía IVA con sus empresas truchas”, admitió a este periodista alguien que supo trabajar con él.

-¿A quién le vendía IVA?

-No puedo decirte, pero algunos son empresarios conocidos.

-¿Qué querés decir?

-No puedo decirte, pero tené en cuenta que sus ingresos vienen de la sobrefacturación.

-¿Cómo lo definirías si tuvieras que hacerlo?

-Como un delincuente y un psicópata.

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Quien escribe estas líneas intentó hablar con Verónica Caro por el mismo tema, pero esta última se excusó y solo se animó a responder unas pocas preguntas, de manera lacónica:

-¿Cuánto tiempo estuviste en pareja con Anello?

-Cinco años, después me dejó por Farjat. Yo se la había presentado para que la ayude y le de trabajo en la radio.

-No es poco tiempo cinco años…

-Yo estaba completamente enamorada. Y estaba ciega respecto de las cosas que hacía.

-¿Qué hacía?

-Cosas que no quiero contar.

-¿Viste manejos irregulares de dinero y cosas por el estilo de su parte?

-Yo ya dije todo lo que tenía que decir en su momento y está todo en la justicia.

-¿Negás que Anello tenga empresas fantasmas?

-No lo niego, pero no voy a dar detalles, discúlpame.

-¿Por qué no querés hablar?

-Ya tuve muchos problemas. Me hicieron denuncias como que yo le había robado a él, cuando no es verdad. Me mandaron a golpear. Ya les hice denuncia penal a los dos por hostigamiento.

Las trapisondas de Anello, de las cuales Caro prefiere no hablar, son vox pópuli en los pasillos de La Red, donde supo recalar. Hace dos semanas, el periodista Gustavo López —relator de ese medio— lo dijo de manera críptica a través de su cuenta de Twitter: “En esta profesión nos conocemos todos…a ese muchacho no lo quiere nadie”. Y fue aún más allá:

¿Qué quiso decir López? ¿Qué es lo que callan? ¿No es acaso lo mismo que se contó en esta nota respecto de sus empresas fantasma y sus negocios ilícitos?

Sorprende que la AFIP no se haya hecho eco de lo sucedido, sobre todo en momentos donde florecen por doquier investigaciones referidas a este tipo de cuestiones.

“Imaginate que Anello solo ya era un delincuente, ahora con Samanta se potenció”, dijo una de las fuentes arriba mencionadas.

No es un dato menor: Farjat tiene un voluminoso prontuario delictivo. Estuvo envuelta en una causa de extorsión al “empresario” Daniel Hadad a través de fotos trucadas.

Se trata de un expediente que investiga el Juzgado número 24 a cargo de Ramón Padilla. A su vez, Samanta ostenta una causa judicial que investiga Daniel Rafecas por tener a su nombre una camioneta “melliza”.

Por si fuera poco, Farjat supo ser “cabeza de lanza” de Raúl Moneta —de quien muchos sostienen que fue su amante— a través de la desaparecida revista El Guardián.

Allí, disfrazadas de columnas periodísticas podían leerse sus ataques contra los enemigos de Moneta, como Daniel Hadad, Mario Pergolini, Eduardo Feinman y otros.

Concluyendo

Anello no solo es un hombre cuestionado por sus finanzas, sino también por su costado moral. Por caso, a mediados de 2009 fue acusado ante el INADI por haberle dicho a un adolescente judío una frase terrible: “Hitler debió haber vivido 10 años más para terminar su obra”.

El receptor del ataque fue el hijo de José Barenboim, árbitro e instructor de arbitraje, a propósito de algunos temas relacionados con el futbol.

Por esas duras palabras, el INADI y la DAIA evalúan la posibilidad de que Anello haya violado la ley antidiscriminatoria.

Mucho más podría decirse sobre el colega, aunque a esta altura sería más conveniente recordarle la frase más célebre de Prevost: «Por encima de todo hay una moral esencial que consiste en no hacer daño a nadie.»

 

Fuente: Tribuna de Periodistas

Christian Sanz

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