El juez federal Norbero Oyarbide, que procesó al jefe de Gobierno Mauricio Macri en la causa de las escuchas ilegales y que investiga al secretario de Transporte, Ricardo Jaime, por supuestas irregularidades en la extensión por diez años de la concesión de la terminal de Retiro, recibió este mediodía amenazas en su domicilio particular.

El teléfono sonó en la casa de Oyarbide y una voz del otro lado de la línea pidió, con nombre y apellido, por la empleada que trabaja en el domicilio. “Avisale a la familia del juez que le pegaron un tiro en el estómago”, sentenció la voz ronca y luego cortó.

Enseguida, la mucama llamó a la custodia del juez para comentarles lo sucedido. Estos le avisaron que estaba bien y que lo habían dejado tomando un café. Cuando el juez federal se enteró de lo que había pasado, fue hasta la Comisaría 17ª de Recoleta y radicó la denuncia.