Alejandra Sobrado se sube al podio

La Jueza de Familia Nº 2 del Polo Judicial de Avellaneda, la abogada Alejandra María Jorgelina Sobrado se sube al podio de los funcionarios judiciales más criticados y denunciados del Polo Judicial, solo superada por el momento por el Juez de Garantías Nº 9 Luis Carzoglio, compañero política de Sobrado y «protegidos» de Cacho Álvarez.

Estos dos magistrados comparten mucho en común, la militancia política dentro del PJ local, la pertenencia al ex intendente Cacho y un pasado como funcionarios municipales para el olvido del cual nos ocuparemos en otra oportunidad, a los efectos de comprender quien es quien en el armado político de la justicia.

El ejercicio de la política necesita como «alimento» de dinero y poder, más de poder que de dinero, el poder puede llevar al primero, por eso la disputa de los intendentes de la provincia que reclaman el traspaso de la Policía Local para su control absoluto y le ponen de ejemplo el traspaso de la Federal al Gobierno de la Ciudad, lo que deja sin argumentos sólidos a la gobernadora María Eugenia Vidal, la lucha no es por brindar un mejor servicio a los ciudadanos, la lucha es por poder, el mismo poder que le brinda a un político el contar con funcionarios judiciales afines.

No es un secreto que el Polo Judicial de Avellaneda tiene a los funcionarios judiciales más activos en política que con respecto a otros departamentos judiciales, ya en su momento me he referido a algunos fiscales que dejaban sus despachos y obligaciones para concurrir a aplaudir actos organizados por Ferraresi, relación que en algunos casos se rompió por el apoyo político a otro en momentos de definir la Fiscalía General del nuevo Departamento Judicial de Lanús-Avellaneda.

Volviendo a los méritos de Sobrado para subirse al podio, podemos describir y destacar, las demoras en administrar justicia en los expedientes que tramitan en su juzgado en comparación con los plazos que maneja el Juzgado de Familia Nº 1 de María Cristina Gómez, quien sin ser más responsable o eficiente no tiene el caudal de quejas de Sobrado, otro de los argumentos fuertes en las denuncias contra la jueza es el prevaricato, que es un delito que consiste en que una autoridad, juez u otro servidor público dicta una resolución arbitraria en un asunto administrativo o judicial a sabiendas de que dicha resolución es injusta y contraria a la ley.​ Es comparable al incumplimiento de los deberes del servidor público.

Al respecto las denuncias de esta índole que posee la jueza no han tenido actividad por parte del agente fiscal, lo que seguramente derivará en el archivo del expediente y «la casa estará en orden», esto ocurre porque independientemente los «favores» que los funcionarios le deben a sus mentores, el pertenecer tiene sus privilegios y si hay una pertenencia hermética es la famosa «familia judicial».

Una de las últimas denuncias contra la jueza llegó a las autoridades con sede en La Plata, la denunciante una mujer que la acusa de haber ordenado su desalojo en una vivienda donde hay una disputa por la sucesión del terreno, según la denunciante ella es heredera y a pesar de ello, la jueza la desalojo con la policía y permitió la permanencia de un joven que trabaja en el municipio de Avellaneda y que no es parte de la sucesión hereditaria, entendiendo que la Jueza hizo un abuso de su autoridad y se excedió en la orden judicial con el único fin de beneficiar a un militante político.

Otras de las denuncias recurrentes tienen que ver con el hecho de que el juzgado no tiene una posición o criterio al momento de trabajar las causas, mientras que existen casos donde se intenta revincular a hijos con padres nocivos, que no han demostrado interés en cambiar las causales por las cuales se los apartó de los menores, que incumplen las recomendaciones del equipo del juzgado, en la mayoría de los casos la tendencia es la de separar e impedir el vínculo de los menores con los padres, indistintamente si se trata del padre o la madre, de la investigación al respecto surge que esto se aplica en los casos donde existe violencia familiar o de género, evidenciando que la jueza no tiene claridad en casos complejos o algo falla en la interpretación de los estudios y conclusiones de los equipos de asesores.

Un punto repudiable en cuanto al desempeño de la Jueza Sobrado es la pasividad o desatención en lo que al resguardo de los derechos de los niños, continúa Sobrado con una visión personal alejada de la realidad en cuanto a ordenar medidas preventivas para proteger la integridad psicofisica de los menores, subestimando la peligrosidad de algunas conducta e influencias, lo que termina generando situaciones de riesgo que bien podían evitarse con una intervención responsable del juzgado.

Objetivamente el manejo o la conducción del Juzgado es de regular a mala, la mesa de entradas es uno de los puntos más débiles del juzgado y siendo la «cara visible» la atención es mala y las respuestas que suelen brindar peores, incluso por el propio jefe de la mesa el cual suele subestimar la inteligencia de las personas al inventar disposiciones «chinas» para rebotar presentaciones o realizar consultas. El Juez, es el primer responsable administrativo y quien debería corregir a sus empleados, pero para eso primero debería tener la inteligencia de estar informado y además interesarle la buena atención. En este caso, con favores a Ferraresi y la protección del aliado de CAMBIEMOS, Cacho Álvarez, Sobrado se siente cómoda y sin necesidad de mostrarse educada y eficiente.

Es de esperar que los cambios propuestos por la Gobernadora para el control y remoción de los magistrados no venga a ser solo un maquillaje y que realmente sea una herramienta para terminar con las «amigas» y «amigos» funcionales solo a los políticos y que hacen la plancha en los juzgados, basta leer algunos expedientes para entender que no hay coherencia en las medidas dispuestas, que no hay seguimientos de los casos, que falta una lectura seria de los hechos y mucho menos se toman medidas preventivas eficientes, un punto a debatir, no toda medida es expeditiva o eficiente, sino que en el mundo de las chicanas jurídicas muchos solo son la excusa formal para desentender de responsabilidades.

Sigo evaluando algunas denuncias que seguramente describiré en otra nota, deben entender que requieren un tiempo para poder verificar los hechos y que uno independientemente de la opinión personal de los magistrados uno debe ser profesional y responsable al momento de describir situaciones, les agradezco la participación y toda esa información es como ya lo dije una posibilidad de construir una denuncia formal contra los funcionarios judiciales a los que les debemos en gran parte la sensación de ausencia de justicia, porque jueces como Sobrado pueden trabajar regular o mal porque del otro lado, en lo que a su jurisdicción y competencia se refiere, los defensores oficiales solo se quejan con sus representados, pero ninguno se anima a señalar lo que a viva voz dicen en un escrito, estos también son responsables de una mala administración de justicia, pero les queda cómodo culpar a la jueza.

 

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

 

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