Alejandra Sobrado, la jueza desobediente

 Ejercer el periodismo de forma responsable y profesional suele generar molestias en aquellos que suelen ocupar un cargo público, pero olvidan que lo público debe ejercerse en pos del bien común y no como han mal interpretado la mayoría de nuestros funcionarios que una vez sentados en el sillón y cuando más elevado el cargo, más superiores se creen.

Los calificativos protocolares en la política han cambiado y ya no se los suele mencionar como su excelencia, aún cuando continúa vigente el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 2072/93 que describe y reglamenta lo que se define como Ceremonial y Protocolo. En donde persisten estos tratamientos es en la justicia y en el tratamiento de los representantes de la Iglesia Católica.

Nada indica que por ejemplo los magistrados deban imponer a los justiciables condiciones especiales para su tratamiento, mucho menos cuando esa aparente orden interna en resguardo del orden interno es alterada por el propio magistrado, llegando incluso a incurrir en faltas graves que por desconocimiento de sus superiores no son corregidas o sancionadas.

Ya entrando en la editorial, desde que comencé hace ya varios años a escribir sobre la conducta displicente y negligente de la abogada Alejandra Sobrado de quien no tengo constancia sea doctora en derecho, he recibido y recibo cientos de reclamos por su particular forma de interpretar el derecho y más aún en su forma de ejercer la magistratura.

En lo personal, uno esperaba de la jueza que el cargo elevara su vara personal y profesional, pero los hechos demuestran que a mayor cargo, Sobrado más burocrática se ha transformado y cualquier intento por obtener una entrevista con la persona responsable del Juzgado de Familia Nº 2 del Polo Judicial de Avellaneda, es casi una misión imposible y solo acceden a ella los que poseen vínculos políticos.

Sobrado no ha podido despegarse de su pasado pegado a la política, la influencia de su madre y sus vínculos con la política le abrieron puertas en sus primeros pasos de estudiante de derecho y luego como una inexperta abogada haciendo sus primeras armas en el municipio de Avellaneda, con todo lo que ello implica.

Como responsable del servicio local de minoridad su paso fue olvidable y sus excusas superaron por mucho a sus méritos si es que obtuvo alguno, pero la mano política siempre está para rescatarla y que mejor que llevarla a la terna de jueces, una terna que como muchas, tuvo también un listado de mérito algo confuso y dudoso.

Ya en el ejercicio de la magistratura, los principales reclamos de quienes nos han contactado pasan por el criterio que aplica en cuanto a tomar medidas que dificultan las revinculaciones de menores con alguna de las partes (padres) y en otras oportunidades el no cuidar a menores frente a padres nocivos o tóxicos para menores que no reciben seguimiento o contención, en ocasiones menores judicializados por su negligente y lentitud para adoptar medidas, han vivido situaciones desafortunadas o incidentes que los han expuesto innecesariamente, incluso ante denuncias en contra de aquellos que han perturbado su espíritu, sea dañándolos o ejerciendo alguno de los tipos de violencia han quedado impunes.

¿Cómo cuida el Estado a un menor del que no hace un seguimiento, del que importa poco que conviva en un entorno de violencia donde existe alcohol y drogas, donde tenga trata con delincuentes como si fuera algo normal en el proceso de crecimiento de un niño?.

Muchos de los contactos nos han mostrado con pruebas, copias de fallos en expedientes que tramitan con Sobrado como Jueza, su desobediencia a las recomendaciones de la Cámara de Apelaciones de Lomas de Zamora, en cuanto en varios expedientes se le ordenó la revinculación de él o los menores con uno de los padres y la Jueza Sobrado a desobedecido esos fallos, arrogándose un imperio que su cargo no posee.

Por estos días, la jueza ha recibido una dura réplica por parte de una abogada que le ha solicitado formalmente se excuse de continuar en el expediente en el que interviene, señalando en casi 75 fojas los motivos por los cuales su defendido ha sido perjudicado con el impedimento de contacto con su hijo, se ha dejado de lado su absolución en la falsa denuncia penal que su ex mujer hiciera en su contra y para peor, se lo ha etiquetado violando la intimidad, el honor y la reserva de los expedientes de familia, utilizando una esquela como si se tratara de la famosa “Letra Escarlata”.

Sobrado ha ido en sus años de jueza armado un equipo de trabajo acorde a su visión e interpretación del derecho, cuestión que le ha generado más quejas que felicitaciones, incluso en las denuncias en su contra suele aparecer una pata política en beneficio de alguna de las partes.

La mesa de entradas es uno de los focos conflictivos y más impresentable del juzgado, en general los que atienden la misma y su jefe incluído, suelen hacer observaciones incorrectas por ser generoso, que demuestran a mala voluntad por el trabajo o desconocimiento de la Ley, cualquiera sea el motivo, es grave en ambas situaciones, pero se agrava con la falta de educación al ciudadano, en lo que sí son muy buenos es en eso de derivar y complicar a quienes concurren.

Como es de esperar, cuando uno pide la presencia de la jueza para aclarar la situación, esta se niega y prefiere la comodidad del sillón, porque nadie le recuerda a esta señora que ella se debe a los ciudadanos que no van a pasear y que muchas veces por la mala información de sus empleados tienen que regresar varias veces, para que o les digan cualquier cosa o bien la muletilla “está a despacho”, ¡qué grande debe ser ese despacho!!.

Volvemos a pedirle a su Señoría Sobrado, que priorice los derechos de los niños, que se quite esos preconceptos personales, que dejar en riesgo a los menores no es hacer pruebas que si salen mal no pasó nada, le pedimos que obedezca las recomendaciones de sus superiores en mérito a la revinculación de padres e hijos cuando no existen los peligros enunciados, hecho que muestra una incomprensible incoherencia, cuando sí revinculan a menores con alguno de los padres que no cumple con las pautas, pero vaya uno a saber por qué, usted actúa de esa forma.

Me estoy adelantando en una realidad que va camino a un reclamo en las puertas del Polo Judicial para visibilizar lo que padecen familias por su proceder errático.

Le he presentado formalmente muchas de estas cuestiones sin que usted haya respondido, sin que a usted le interese explicar cuáles son sus fundamentos, dicen que los jueces hablan en sus fallos, bueno su Señoría debe estar muda de palabras y vacía de fundamentos.

 

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

 

 

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