Abogada, asumiendo las consecuencias.

CAM00024Allà lejos, tan joven era, sentí el llamado de la vocación de abogada, tal vez anhelando hacer justicia por alguna injusticia vivida…tal vez o sumado a que la defensa del màs débil siempre golpeaba mi conciencia ciudadana, acaso pensaba cambiar el mundo a través de la ley, la verdad y ese puñado de ilusiones que transpiran los poros de una piel tersa , sana, y plena de futuro. 

La Facultad de Derecho me impuso su presencia, su gran edificio , sus columnas greco romanas, aquella piedra fría, no me apichonaron Rapidamente aprendì de memoria sus pasillos y vericuetos

Avida de saber, corrìa del trabajo a la cursada del turno noche, las aulas multitudinarias , los profesores de renombre los tuve ahì a la mano Mis ojos y mis oìdos eran para ellos Querìa saber usar las herramientas apropiadas para cumplir ese sueño de justicia

Los libros me eran inaccesibles, pero la biblioteca silenciosa de la UBA Derecho, mi facu, parecía esperarme esa hora que me quedaba entre materias, con la bibliografía que necesitaba Años pasè bajo su spot verde de luz y sus pisos de madera Asì estudiè, hice apuntes y la igualdad de oportunidades se daba en forma palmaria Mi Universidad Pùblica Gratuita e Inolvidable

Llegò el dìa , a pesar de algunos bochazos, a pesar de no poder faltar en el trabajo, a pesar de obstáculos pero con el apoyo de otros alumnos que la peleaban como yo, con la complicidad de las casas de fotocopias que algún capitulo de libros me facilitaron, con las charlas de pasillo que le robábamos a atareados profesores y profesoras, llegó el dìa de recibirme de ABOGADA

No hubo ceremonias, ni huevos y harina…No hubo abogados en la familia que me antecedieran, no hubo magia con la obtención del ansiado t`tiulo Ahora venían otras batallas

La realidad se dividiò en ejercer la profesión , y verificar que “del libro al hecho hay mucho trecho”

Supe que el código dice…pero la cola de mesa de entradas manda, Supe que no hay una sola parte contraria y que el lento caminar de los plazos judiciales juega en contra. Advertì que a veces no hay justicia, y lo que es peor supe que el Martìn Fierro no le erraba con aquello “de hacète amigo del juez”

Pucha che! Los desencantos atentaban contra mi sonrisa y mis ganas y las ideas y las pruebas, pero noche a noche , de algún lugar dentro mìo volvìa la vocación y despertaba màs abogada que nunca

Y con cada caso, el de una pension o el de un homicidio simple me sentía útil, y trataba de encontrarle resquicios al sistema, para que no sea tan injusto a veces

Lo que nunca creì ,porque solo lo veìa en las películas , es que por el solo hecho de ejercer con pasión y convicción mi profesión de abogada, me quisieran hacer dejar la tarea, nunca creì en las casualidades y esta vez a las pruebas me remito…

En 40 dìas sufrì 3 episodios de violencia contra mi vehiculo, pero el último conmigo adentro y con una inequívoca agresión a mi persona

Asumo que tuve miedo, que pensé en dejar los casos conflictivos, pero no puedo porque aunque por fuera sea tan distinta a la que subió aquella escalinata de la Universidad de Derecho, por dentro late con la misma fuerza, con la misma esperanza, y con la misma determinación, esta vocación por la JUSTICIA, este trabajo diario de ser ABOGADA

Espero que haciendo pública y visible la historia que refiero, se calmen las aguas o al menos dejen de ocurrirme tantas hechos fortuitos juntos

DRA VALERIA CARRERAS

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